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Autor Tema: Cuba en Angola. Operación Carlota.  (Leído 1036 veces)
Eugenio
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« : 12 Abril 2020, 18:04:55 »

Apoyo cubano a la Liberación de Angola.

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El revolucionario acepta las reformas para utilizarlas como una ayuda para combinar la labor legal con la clandestina, para aprovecharlas como una pantalla que permita intensificar la labor clandestina de preparación revolucionaria de las masas con vistas a derrocar a la burguesía.
El reformista, por el contrario, acepta las reformas para renunciar a toda labor clandestina, para minar la preparación de las masas con vistas a la revolución y echarse a dormir a la sombra de las reformas "otorgadas" desde arriba.

José Stalin
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« Respuesta #1 : 12 Abril 2020, 18:07:16 »

La sangre de Cuba en la independencia de Angola y la gratitud eterna


Como parte de su visita oficial a nuestro país, el Presidente de Angola, João Manuel Gonçalves Lourenço, sostuvo un encuentro con combatientes internacionalistas cubanos, durante el cual rememoraron aquellos tiempos de lucha por la independencia de este país africano

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Cuba contribuyó decisivamente a la liberación de Angola. Foto: Archivo de Granma

Autor: Redacción Nacional | Para ver el contenido hay que estar registrado. Registrar o Entrar
4 de julio de 2019

El Presidente de Angola, João Manuel Gonçalves Lourenço, destacó durante un intercambio con combatientes internacionalistas cubanos, la eterna gratitud de su pueblo hacia la Isla.
En el encuentro, los asistentes rememoraron aquellos tiempos de lucha por la independencia de este país africano, con el cual la Mayor de las Antillas tiene una profunda relación de amistad, solidaridad y cooperación, que «se consagró y eternizó cuando ambos vertieron su preciosa sangre para defender los más nobles ideales del ser humano: la libertad y el derecho de seguir su propio destino», tal como reconoció el mandatario angoleño.
Al recibir en días recientes la Orden José Martí, la más alta condecoración de la República de Cuba, el presidente João Manuel Gonçalves Lourenço destacó que ambos pueblos «se unieron en una alianza indestructible y vencieron en todos los frentes a las poderosas fuerzas que trataban de impedir, mediante la agresión y la guerra, la afirmación de la independencia de Angola, la liberación de Namibia y de Sudáfrica de las garras del apartheid».
La Operación Carlota en Angola, desde agosto de 1975 hasta mayo de 1991, cuando regresó el último grupo de combatientes, fue la respuesta del Gobierno cubano a la solicitud de ayuda del líder histórico del Movimiento para la Liberación de Angola (MPLA), Agostinho Neto, ante la agresión perpetrada por el régimen del apartheid sudafricano y sus aliados internos y externos, para impedir la independencia de la nación africana, derrotar al MPLA y ocupar el país.
En todas estas misiones intervinieron 385 908 combatientes cubanos, y de ellos cayeron, cumpliendo con su deber internacionalista, un total de 2 398.
Ninguno de ellos actuó en busca de gloria personal ni de riqueza alguna, no les movía otro deseo que el de ser útiles, cumplir con la Revolución y estar a la altura del tiempo que les tocó vivir.

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El revolucionario acepta las reformas para utilizarlas como una ayuda para combinar la labor legal con la clandestina, para aprovecharlas como una pantalla que permita intensificar la labor clandestina de preparación revolucionaria de las masas con vistas a derrocar a la burguesía.
El reformista, por el contrario, acepta las reformas para renunciar a toda labor clandestina, para minar la preparación de las masas con vistas a la revolución y echarse a dormir a la sombra de las reformas "otorgadas" desde arriba.

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« Respuesta #2 : 12 Abril 2020, 18:11:53 »

La Operación Carlota

Por Jorge Wejebe Cobo, servicio especial/ ACN  11 Noviembre 2017

En la mañana del 25 de abril de 1974, la capital de Portugal, Lisboa, y otras ciudades del país eran tomadas por tropas del ejército sublevadas contra la dictadura colonialista con gran apoyo popular, simbolizado en los claveles rojos de esa primavera entregados profusamente a los soldados. Había triunfado la Revolución de los Claveles.

El nuevo gobierno lusitano accedió a la independencia de sus colonias en África, especialmente en Angola donde desde 1961 se libraba una guerra de liberación iniciada por el Movimiento por la Liberación de Angola MPLA, dirigido por Agostinho Neto, que hacía insostenible a la arcaica metrópoli mantener su dominio en la región.

La fecha acordada fue el 11 de noviembre de 1975 para la proclamación de la independencia angolana y la entrega del poder por las fuerzas colonialistas al MPLA, en Luanda, capital de Angola. Pero para la nueva nación el camino inmediato no sería nada fácil.

Una coalición encabezada por Estados Unidos, aliados de la OTAN, Sudáfrica, sectores reaccionarios portugueses opuestos a la descolonización, Zaire y fuerzas fantoches de las llamada Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) y el Frente Nacional de Liberación de Angola, ambas apoyadas directamente por la CIA, se acercaban rápidamente a Luanda para tomar la capital antes del 11 de noviembre y hacerse del poder.
En esas difíciles condiciones Agostinho Neto y la dirección del MPLA solicitaron la ayuda militar a Cuba.

Como respuesta, bajo la conducción del Comandante en Jefe Fidel Castro y el Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Raúl Castro Ruz se inició a principios de noviembre la Misión Militar Internacionalista de Cuba en la República de Angola, denominada Operación Carlota, como homenaje a la negra lucumí Carlota, quien en 1843 encabezó una sublevación de esclavos en el ingenio Triunvirato, en la provincia de Matanzas, y que fue descuartizada para escarmiento de sus seguidores.

Para cumplir con este compromiso se realizó una gran movilización y preparación en tiempo récord de miles de combatientes internacionalistas que llegarían a Angola por vía aérea y marítima, incluyendo medios de combate que serían decisivos para consolidar la independencia de ese país.

En la región de Quifangondo, a escasos 22 kilómetros de Luanda, el día 10 de noviembre de 1975, una fuerte columna sudafricana, junto a tropas de Zaire, mercenarios europeos y traidores angolanos apoyados por tanques y artillería fueron diezmadas por el volumen de fuego de las piezas reactivas y BM 21 manejadas por los artilleros cubanos, lo que convirtió el avance de los agresores en una desenfrenada huída ante las fuerzas combinadas de angolanos y cubanos.

También desde Cabinda, territorio enclavado en la República del Congo, el ejército regular de Zaire y otra agrupación traidora, el Frente de Liberación del Enclave de Cabinda (FLEC) junto a mercenarios blancos, tenían como objetivo ocupar ese territorio rico en petróleo y avanzar sobre Luanda, pero también resultaron derrotados.

Con estas primeras victorias por fin el 11 de noviembre se pudo proclamar la Independencia de Angola en Luanda, aunque los enemigos de la Revolución angolana mantendrían su hostilidad y agresiones por lo que la Operación Carlota se extendió durante 15 años y tuvo decisivo triunfo en la batalla de Cuito Cuanavale, desde diciembre de 1987 a marzo de 1988.

En esas jornadas las fuerzas angolanas y cubanas junto a guerrilleros de la Organización del Pueblo de África Sudoccidental (SWAPO), nuevamente como en 1975, se enfrentaron a los renovados intentos colonialistas, pero esta vez se le rompió la espina dorsal al régimen racista de Pretoria y se consolidó la soberanía de Angola, se abrió paso a la independencia de Namibia y para la propia liberación de Sudáfrica del abominable régimen del apartheid.

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El revolucionario acepta las reformas para utilizarlas como una ayuda para combinar la labor legal con la clandestina, para aprovecharlas como una pantalla que permita intensificar la labor clandestina de preparación revolucionaria de las masas con vistas a derrocar a la burguesía.
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« Respuesta #3 : 12 Abril 2020, 18:43:28 »

Silvio Rodríguez tenía una AK-47

Jun 15, 2015

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Por Pablo Taricco – @tariccopablo

Cuando Antonio Agostinho Neto pidió apoyo militar a Cuba para defender Angola, las tropas sudafricanas del apartheid avanzaban rápidamente hacia Luanda por el sur. Desde el norte, el poderoso ejército del Zaire comandado por el excéntrico Mobutu Sese Zeko buscaba tomar posiciones estratégicas para hacerse luego con el control del país. A pesar de los ataques, Neto resistía desde la capital y repelía además la avanzada militar de las fuerzas internas que se oponían a su liderazgo y al del Movimiento Popular para la Liberación de Angola MPLA que lo sostenía.

Era 1975 y la Revolución de los Claveles que había puesto fin a la dictadura de Salazar en Portugal había provocado también la independencia de  las colonias. Angola, Mozambique, Guinea-Bissau, Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe estaban en esa lista. En Luanda, la capital angoleña, una guerra de facciones azuzada por las potencias extranjeras impedía la formación de un gobierno independiente. África era el nuevo escenario de la guerra fría, y las armas, la política y el dinero del este y del oeste penetraban la región. La situación era un verdadero caos.

Cuando Fidel Castro decidió mandar los primeros hombres hacia Luanda, las perspectivas de triunfo de Agostinho Neto, el histórico líder popular de la resistencia angoleña, eran aún oscuras. Pero tras el éxito de las primeras misiones, la alianza cubano-angoleña se transformó en un pilar fundamental de aquella guerra que comenzó en 1975 y se extendió durante dos décadas, con distintas intensidades y bajo diversos formatos.

Hasta 1991 Cuba mantuvo docenas de hombres en Angola. Pasaron por allí cerca 450 mil cubanos entre soldados, médicos, maestros, ingenieros, artistas y muchos otros que formaron parte de una misión que fue bautizada desde La Habana como “Operación Carlota” y que hoy aparece como un llamativo – y por qué no polémico- ejercicio de “solidaridad internacionalista”.

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Quedan los artistas

En su blog Segunda Cita, Silvio Rodríguez recuerda que a mediados de los años 70, muchos jóvenes cubanos se sentían atraídos por el peligro y la aventura. Hijos de una revolución que llegó al poder por la vía de las armas, quiénes no habían tenido edad para disparar sus fusiles junto a Fidel Castro y al Che sentían una suerte de deuda, incluso cierto malestar con la época. Dice Silvio:

“Subliminalmente se nos proyectaba como salvados de la maldad capitalista, de nuestro pasado lleno de malos hábitos, pero aquellas salvaciones llevaban convoyadas otras inadmisibles, como el derecho de jugarnos la vida (porque eso ya lo habían hecho otros, por nosotros). Era insoportable estar a salvo de ciertos riesgos y era muy difícil asumir que el “hombre nuevo” debía “aparecer” de aquella paternidad insufriblemente bienhechora.”

Cuando el llamado a las armas en Angola se hizo público hacia finales de 1975, cientos de cubanos se alistaron para participar de aquella guerra. En su libro Silvio, Memoria trovada de una revolución, Joseba Sanz detalla las colas en los Comités Militares, y los trucos implementados a la hora de completar las solicitudes, mentiras blancas para cumplir el extraño deseo de ir a la guerra.

“Todos quieren su Moncada” iba a decir Fidel Castro en la despedida del primer grupo de soldados profesionales y voluntarios que partiría ese año hacia el África. El propio Silvio Rodríguez, que para ese entonces era ya un importante representante de la cultura de la isla, iba a tratar de utilizar su ascendente político para lograr tan particular beneficio.

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La Habana, 15 de diciembre de 1975

Cro. Alfredo Guevara:

Presidente del ICAIC

Primero un saludo y, sin rodeos, al grano: quiero que me des la oportunidad de irme a Angola. La argumentación creo que es obvia, la que podrá ofrecer cualquier revolucionario. Por otra parte, en mí, una gente que se formó en los años de la epopeya de Che y que más tarde, buena parte de su trabajo lo ha inspirado el internacionalismo, se hace necesidad casi angustiosa esta experiencia.

Me gustaría ir como combatiente, pero supongo que tú no puedes decidir semejante cosa. Así que sólo te pido que hagas lo posible por incluirme en la lista de los cineastas que por el ICAIC puedan ir. Creo que en este sentido puedo ser útil en la elaboración de textos y, por supuesto, en música y canciones.

Te informo que haré todo lo posible por esta decisión. El camino está meditado y escogido con serenidad y sin romanticismo.

Con un abrazo fraterno.

Así seducía Silvio Rodríguez al Instituto Cubano de Cine, del que había formado parte algunos años antes cuando participaba del Grupo de Experimentación Sonora de esa entidad. Pero él no era el único. Otro trovador, Vicente Feliú, luego Pablo Milanés y otros referentes de la canción cubana iban a alistarse para viajar a Angola a participar de aquella guerra.

A principios de 1976, el gobierno de Cuba autorizó el viaje de lo que luego se conocería como las “Brigadas artísticas”. Voluntarios que debían recorrer el frente de batalla para actuar, cantar o tocar frente a los soldados. Irían armados, y no debían descontar la posibilidad de participar de enfrentamientos. Las emboscadas eran una realidad, y debían estar preparados. Para ese entonces, todos los cubanos adultos habían pasado por el Servicio Militar Obligatorio de la isla, por lo que el manejo básico del armamento parecía estar garantizado.

Antes del viaje, los artistas fueron organizados en tres brigadas: La primera la formaba el grupo de trova Manguaré, dirigidos por Andrés Pedroso Chávez. La segunda el grupo Los Cañas y la tercera lo componían Vicente Feliú, Silvio Rodríguez, y el mago e ilusionista José Álvarez Ayra.

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El show debe continuar

Partieron hacia su primer destino africano: Cabinda, una ciudad clave en la disputa por su importante riqueza petrolera, pero principalmente debido a que en términos geográficos, está ubicada fuera de Angola, sobre la costa del Congo. Cabinda, una suerte de territorio angoleño insertado en otro país, era la ciudad deseada por las potencias. Hasta allí llegaron Silvio y sus compañeros. Iban a permanecer 30 días en uno de los escenarios principales de la batalla por la libertad de Angola.

Su tarea era en cierta manera sencilla, pero extraña si se ubica en el contexto. Debían cantar: reunirse por las noches frente al fuego, levantar la moral de las tropas, cantarle al heroísmo, a la libertad, a la revolución, y a los valores que los habían llevado a todos hasta ese país tan alejado de Cuba a pelear una guerra inspirados por el internacionalismo.

Tomar la guitarra y cantar:

Luego de una presentación en Bocusao, en la selva de Mayombe, las autoridades militares decidieron que era demasiado peligroso para los artistas regresar a Cabinda durante el día. Serían blanco sencillo para una emboscada. Decidieron emprender el regreso durante la madrugada y así lo hicieron.

Según cuenta Sanz en su libro, en un punto del camino en la mitad de la noche se detuvieron por pedido de Rodríguez. El comandante ordenó apagar las luces de los jeeps para que el trovador pudiera orinar. Retomaron pronto el camino y al llegar a un lugar conocido como Landana esperaron a otro grupo de vehículos que venía con retraso. Uno de los jeeps llegó agujereado. Los habían ametrallado, pero habían podido escapar sin bajas. La emboscada había sido en el exacto punto en el que Silvio había pedido detenerse algunos minutos antes.

Luego de pasar un mes en Cabinda, la brigada de artistas debió continuar con sus presentaciones en el llamado “Frente Norte”, recorriendo la zona de San salvador (hoy M’BanZa Congo), Noqui, Mama Rosa y Maquela do Zombo, a lo largo de la frontera con Zaire

Al terminar el frente norte viajaron al sur, que era mucho más extenso, y allí estuvieron durante más de tres meses. El comando militar les asignó una camioneta Mercedes Benz, dos soldados de escolta, fusiles AK47, un botiquín de campaña, algunos lanzacohetes y un mapa donde les indicaron la ubicación de las tropas cubanas.

Según cuenta Silvio, debió familiarizarse con los fusiles, los lanzacohetes RPG 7, las pistolas Makarov, e incluso debió aprender a manejar un enorme camión soviético conocido como Gaz-66.

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Pero además compuso canciones. De su experiencia en Angola nacieron La Gaviota, Aceitunas, Angola es una y Canción para mi soldado. Según Vicente Feliú, que participó de la brigada junto a Rodríguez, la historia de esta última canción merece ser contada, y lo hace en el libro “Por quién merece amor” de Ernesto y Guillermo Alemán.

“El 25 de febrero nos acababan de dar los uniformes. A Silvio nunca le quedaban bien los pantalones, por ser tan flaco, y como desde muchacho yo aprendí a coser a máquina, agarro su uniforme y se lo empiezo a arreglar.

En ese momento me avisan que el Comandante Ciro Berrio Medina, jefe de la sección Política de Cabinda y segundo jefe de la Sección política del estado mayor en Cuba, nuestro amigo en Cabinda, amigo entrañable, ha caído en una mina. Ha perdido una mano y lo están tratando de sacar de un paro.

Yo voy, trato de verlo; hace falta sangre, la mía no sirvió. Voy a ver a Silvio, y cuando le toco la puerta él está con la guitarra, y le pregunto: ¿Estás componiendo? -Sí-. No le digo nada para no alarmarlo, hasta ver qué pasa. Vuelvo para el hospital hasta que, finalmente, después de tres o cuatro paros respiratorios, Ciro muere.

Yo regreso destruido, muy mal, porque era una persona muy querida, y cuando llego a donde está Silvio para darle la noticia, con una cara inenarrable, él, radiante, me dice: Coño!, Tinto, oye lo que acabo de hacer-. Y me canta canción para mi soldado. Yo me morí, se me salieron las lágrimas. -Coño! ¿Qué te pasa? -Ciro Acaba de morir-. Era increíble. Él la estaba componiendo mientras Ciro moría, y entonces, evidentemente, quedó como la canción de Ciro. Una de las más lindas que ha escrito Silvio. Extraordinaria”.

Silvio Rodríguez iba a regresar a Angola a finales de 1976 junto a Pablo Milanés para seguir realizando presentaciones. Ese año iba a ser recordado como el año que los trovadores pasaron en Angola.

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El revolucionario acepta las reformas para utilizarlas como una ayuda para combinar la labor legal con la clandestina, para aprovecharlas como una pantalla que permita intensificar la labor clandestina de preparación revolucionaria de las masas con vistas a derrocar a la burguesía.
El reformista, por el contrario, acepta las reformas para renunciar a toda labor clandestina, para minar la preparación de las masas con vistas a la revolución y echarse a dormir a la sombra de las reformas "otorgadas" desde arriba.

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« Respuesta #4 : 12 Abril 2020, 19:31:00 »

Operación Carlota

Es el nombre con el cual se conoce a la ayuda militar internacionalista prestada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba a la República Popular de Angola, con el objetivo de preservar su independencia e integridad territorial, e impedir una invasión de Sudáfrica por su frontera sur, país que junto a los Estados Unidos y el gobierno de Mobutu en Zaire, armo a las fuerzas antigubernamentales de la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), encabezada por Jonas Savimbi, promoviendo una invasión por diferentes puntos del país para evitar la consumación de la independencia.
La Operación comenzó oficialmente el 4 de noviembre de 1975, cuando, al enterarse el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro de la muerte de asesores militares cubanos en Caporolo tras un enfrentamiento con fuerzas invasoras, ordenó el traslado de las primeras unidades de combate, por vía aérea y naval, iniciándose así una de las más singulares hazañas militares de la historia moderna. Entre ese año inicial y 1991, alrededor de 300 mil cubanos participaron en la epopeya y dos mil perdieron la vida en la contienda[2], cuyos restos fueron repatriados a Cuba durante la Operación Tributo. Otros 50 000 colaboradores civiles también brindaron su aporte solidario[1].
La misión militar cubana en Angola fue decisiva para preservar la independencia total del país. También logró la independencia de Namibia y el fin de la política del Apartheid en Sudáfrica.

Sumario

•   1 Historia
o   1.1 Antecedentes
o   1.2 Operación Carlota
o   1.3 Año 1975
o   1.4 Años 1976 - 77
o   1.5 Últimos combates
o   1.6 Fin de la operación
•   2 Referencias
•   3 Fuentes

Historia

Antecedentes

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Durante seis días, en enero de 1975, el Gobierno de Portugal, en calidad de metrópoli, se reúne con el Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) dirigida por Agostinho Neto, el único que verdaderamente luchaba por la independencia y un futuro mejor para su pueblo, y las organizaciones fantoches del Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA) y Unión Nacional para la Integración Total de Angola (UNITA), con el fin de organizar el proceso de descolonización de esa nación africana firmando los Acuerdos de Alvor. Dichos acuerdos tomaron el nombre del balneario turístico donde se realizaron las conversaciones. Establecieron la constitución de un gobierno transitorio integrado por representantes de las cuatro partes, para el 31 de enero del mismo año; así como la convocatoria a una Asamblea Constituyente el 30 de abril y la posterior celebración de comicios para elegir los poderes Ejecutivo y Legislativo. También fijaron al 11 de noviembre como la fecha para proclamar la independencia de Angola[3].
El proceso de descolonización pretendía ser abortado desde su origen ya que el FNLA y la UNITA están dirigidas por personas relacionadas con grandes potencias antipopulares: el Frente Nacional de Liberación de Angola estaba encabezado por Holden Roberto, un conocido agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola esta liderada por Jonas Savimbi, un personaje ligado a los círculos económicos dominantes y al régimen sudafricano. Este hecho hizo que la FNLA y la UNITA, se confabularan desde el inicio contra el MPLA, contando con el apoyo de gobiernos imperiales, en primer lugar los Estados Unidos, además de Francia, Inglaterra, y la complicidad de sus gendarmes regionales: Zaire y Sudáfrica. Tal era el interés de los Estados Unidos en el derrocamiento de la MPLA que envió a su canciller Henry Kissinger, a dirigir personalmente las acciones de la CIA en apoyo al FNLA y a la UNITA.
La fecha fijada para la independencia de Angola había sido el 11 de noviembre, pero las fuerzas reaccionarias violando ese acuerdo, habían organizado, financiado, armado y entrenado a las tropas encargadas de evitar el inminente ascenso del MPLA al poder, a través de las elecciones anunciadas. Ante este peligro real, el presidente del MPLA, Agostinho Neto, pidió a Cuba ayuda militar para preservar su independencia ya que en los inicios de 1965, luego de un encuentro del Che con representantes de esta organización, efectuado en el Congo, Cuba se había comprometido a prestar ayuda a los guerrilleros contra el colonialismo portugués[4].
A inicios de agosto de 1975, el primer comandante cubano, Raúl Díaz- Argüelles García, inició contactos con el MPLA para concretar la ayuda militar, que al inicio consistió en instructores para cuatro centros de instrucción angolanos que organizarían, prepararían y armarían a unas cincuenta unidades de las FAPLA. Pero las potencias agresoras se daban prisa en su objetivo de impedir la independencia. Por el Norte y por el Sur, tropas agresoras se dirigían ya hacia Luanda con el objetivo de ocupar la capital, dominada por el MPLA, antes del 11 de noviembre.
Entre los días 2 y 3 de noviembre, en Catengue, instructores militares cubanos y sus alumnos angolanos del Centro de Instrucción Revolucionaria (CIR) ubicado en el sur de Benguela, intentan detener el avance de la columna blindada sudafricana, la cual desde el 14 de octubre avanzaba desde Namibia hacia el Norte angolano en dirección a Luanda. Es esa la primera resistencia organizada que encuentran los invasores, quienes a pesar de sufrir sensibles bajas pueden franquear la posición y continúan avanzando hacia el Norte debido a su superioridad en hombres y medios. Sangre cubana y angolana se derramaban juntas por primera vez.

Operación Carlota

Año 1975

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Ante el inminente golpe que hubiese aniquilado a las fuerzas revolucionarias del MPLA y de paso a sus asesores cubanos, el gobierno de Cuba decidió enviar tropas regulares y armamento apropiado para enfrentar y derrotar a los agresores. En un lapso de aproximadamente cinco meses, arribaron de manera incesante a Angola miles de internacionalistas cubanos, fuertemente armados, hasta alcanzar la cifra de 36 000 efectivos. Así surgió la Operación Carlota, nombre tomado de una esclava libertaria africana que el 5 de noviembre de 1843, encabezó una rebelión en el ingenio Triunvirato, de Matanzas, contra los esclavistas españoles, siendo salvajemente asesinada, atado su cuerpo a caballos que tiraban de forma contraria, hasta descuartizarla.
En la tareas de coordinación de la Operación Carlota estuvo siempre al frente el Comandante en Jefe Fidel Castro, junto a General de Ejército Raúl Castro. Según narra oficial René Hernández Gattorno, uno de los dispuestos a participar en la misión internacionalista, el día 5 el Comandante en Jefe se reunió con los primeros voluntarios y les comento sobre la misión[5]:
Dijo que algunos de los instructores cubanos habían muerto, que la situación era difícil, que debíamos detener a los sudafricanos antes de que llegaran a Luanda y que muchos de nosotros no regresaríamos. Dijo que le era muy duro decir eso y no acompañarnos.
Con el objetivo de tomar Luanda, los atacantes del Norte habían intentado en dos oportunidades, primero el 26 de octubre y luego el 6 de noviembre, romper la defensa de las FAPLA en Quifangondo, situado a 22 kilómetros de la capital. En ambas ocasioneslos agresores habían sido rechazados por combatientes de las FAPLA y unos 40 instructores cubanos y sus alumnos angolanos del CIR de Dalatando.
Para el tercer y último asalto, el 10 de noviembre, los agresores preparan una agrupación poderosa que contaba con soldados regulares del opositor FNLA y mercenarios portugueses, además de dos batallones de infantería y varios blindados del ejército regular de Zaire, un general y 25 oficiales del régimen del apartheid bien equipados con cañones pesados, traídos por avión desde Sudáfrica y varios oficiales paramilitares de la CIA. También disponían de un avión de los racistas para explorar las posiciones de las FAPLA.
Los defensores de Quifangondo también se reforzaron. A los participantes de los anteriores combates antes mencionados, se sumaron 200 soldados de infantería katangueses y dos baterías de artillería de Cuba: una de morteros 120 mm y una batería de cohetes reactivos BM21 llegados al puerto de Luanda el mismo día 7. El armamento soviético en el barco La Plata procedente de Punta Negra y los artilleros por avión en vuelo Habana—Brazzaville—Luanda. La primera compañía del Batallón de Tropas Especiales arribó a Luanda el 9 de noviembre. Al día siguiente ya estaba ubicada en Cacuaco, como reserva de las fuerzas angolano—cubanas desplegadas en Quifangondo.
Bien temprano en la mañana del 10 de noviembre comienza el combate. Los atacantes reciben una aplastante derrota. Los medios blindados de los agresores son puestos fuera de combate y su infantería, bajo el fuego de los BM21, sufre numerosas bajas. Esto les provoca un verdadero pánico y determinó su comportamiento en los meses posteriores, caracterizado por la retirada, la destrucción de puentes para dificultar la persecución y el saqueo de viviendas con el fin de llevarse valiosos artículos hacia Zaire. Luanda estaba salvada. Pasado un minuto de las 12 de la noche del día 10, el presidente Neto proclamó en un mitin multitudinario, el nacimiento de la República Popular de Angola.
Por el Norte, las tropas agresoras retrocedieron luego de la derrota, pero quedaba la misión de establecer una línea de defensa contra las fuerzas sudafricanas y de la UNITA que avanzaban por el Sur, por eso el mismo día 11 de noviembre, bajo las órdenes de Díaz Argüelles la unidad de Tropas Especiales marcha rumbo al Sur para establecer una línea de resistencia a los invasores.
Días antes, el 8 de noviembre, había comenzado la batalla de Cabinda que se prolonga hasta el día 12. El enemigo agrupa un regimiento reforzado del ejército regular de Zaire, más hasta tres batallones del llamado Frente de Liberación del Enclave de Cabinda (FLEC), otra organización fantoche y una compañía de mercenarios blancos. Poseían blindados AML—90, una batería de morteros, obuses y numerosas baterías de artillería de diverso tipo. Pese a la superioridad del número de hombres y armas de los invasores que ataca el enclave desde tres direcciones, después de cruentos combates durante cuatro días, un crecido número de atacantes es aniquilado y dispersado el grueso de ellos, y el resto se retiró desmoralizado a Zaire, cometiendo un gran numero atrocidades en su marcha de retorno.
Entre los días 13 y 14 de noviembre, la columna sudafricana es detenida en las márgenes del río Queve. Unidades de las FAPLA, instructores cubanos y sus alumnos del CIR de Benguela, junto a las primeras compañías del batallón de Tropas Especiales son los protagonistas de la hazaña. Vuelan los puentes sobre el Queve y establecen la línea defensiva Porto Amboim—Gabela—Quibala, la cual jamás fue superada por el enemigo.
El apoyo desde Cuba seguía en ascenso. El 13 de noviembre había llegado a Angola el comandante Leopoldo Cintra Frías, para ponerse al frente de un regimiento de artillería que desembarcaría en Angola entre el 27 de ese mes y el 1. de diciembre. Tras la incorporación de esas nuevas unidades la situación empezará a cambiar a favor de las fuerzas revolucionarias. A finales de noviembre está también junto al MPLA el comandante Abelardo Colomé Ibarra para hacerse cargo de la Misión Militar Cubana. Él, Cintra Frías y Díaz Argüelles conformarán la jefatura cubana de la guerra contra Sudáfrica, sus aliados y fantoches.
Bajo la dirección del oficial René Hernández Gattorno, jefe de una de las compañías del Batallón de Tropas Especiales, tendrá lugar un hecho que marcó pautas: el Combate de Ebo del 23 de noviembre, al sur de la línea defensiva Porto Amboim—Gabela—Quibala. En este combate la pequeña unidad de tropas especiales, armadas de cohetes antitanques portátiles y apoyada por fuego de artillería reactiva, detuvo en seco el avance de los blindados sudafricanos en el pequeño poblado de Ebo. La acción culminó con una sangrienta derrota para los sudafricanos, quienes al perder entre 80 y 90 hombres y numerosos equipos blindados, quedaron tan desmoralizados que frenar su ofensiva durante varias jornadas.
El 10 de diciembre las fuerzas militares cubana sufren una importante baja cuando, al ser alcanzado su vehículo por una mina antitanque, caía el comandante Raúl Díaz-Argüelles García.

Años 1976 - 77

Para fines de marzo de 1976 las últimas unidades invasoras abandonan el suelo angolano. En ese lapso de aproximadamente cinco meses, arriban de manera incesante a Angola miles de internacionalistas cubanos, fuertemente armados, hasta alcanzar la cifra de 36 000 efectivos. El 27 de marzo de 1976, los últimos militares sudafricanos trascendían el río Cunene y se internaban en territorio de Namibia, país entonces dominado por el régimen del Apartheid. Desde el Océano Atlántico hasta la frontera con Namibia, y de Cabinda a Cunene, la República Popular de Angola estaba libre de los invasores por el momento.
Derrotada la agresión externa el Ministro de las FAR, Raúl Castro Ruz viajó a Angola y se entrevistó con el presidente Agosthino Neto. El gobierno cubano propuso, y Angola aceptó, retirar paulatinamente todas sus tropas regulares en tres años, hasta dejar sólo los instructores[6]. El plan de retirada de las tropas cubanas se puso en marcha de inmediato y ya en el primer trimestre de 1977, aproximadamente 1/3 de los 36 000 efectivos cubanos había regresado a su país.
La invasión de la provincia de Katanga en Zaire por parte las fuerzas del Frente de Liberación Nacional Congolés basificadas en Angola y la consiguiente Primera Guerra de Shaba que se prolongó por tres meses hasta la derrota de los katangueses, mantuvo a los mandos angolanos y cubanos en permanente tensión, ante la posibilidad de un ataque zairense a la República Popular de Angola e interrumpió el retiro de las unidades cubanas.
Durante la visita realizada a Angola por el presidente cubano, Fidel Castro Ruz en 1977, se definió – de común acuerdo con el MPLA – la línea estratégica fundamental y el papel de las fuerzas internacionalistas cubanas. Quedó establecido, entonces, que la misión fundamental de las tropas cubanas era evitar una nueva invasión en profundidad por parte de las fuerzas racistas de Sudáfrica. La tarea de la liquidación de los restos de las bandas del FNLA y la UNITA correspondería a las FAPLA [6].
Últimos combates
Con el apoyo de EE.UU. y Suráfrica en los años 80 se produjeron varias agresiones que obligaron al gobierno de Angola volver a pedir el reforzamiento militar cubano. A finales de 1987 Cuito Cuanavale era uno de los poblados más tristes y olvidados del mundo. Los habitantes del lugar se marcharon. El caserío estaba desierto y constituido por construcciones de barro y guano en ruina debido a los continuos ataques de las fuerzas que buscaban destruir las brigadas angolanas situadas en el lugar e imponer condiciones en la mesa de negociación, como formar un gobierno de "unidad nacional" MPLA-UNITA, el cese de la ayuda a la SWAPO y la retirada de las tropas cubanas.
En este escenario se realiza el combate de Cuito Cuanavale, considerada una de las batallas más trascendentes en la historia después de los combates de la Segunda Guerra Mundial, donde las fuerzas revolucionarias angolanas-cubanas derrotaron en toda la extensión a los invasores sudafricanos y reafirmaron la soberanía de esta nación africana. La batalla duro desde diciembre de 1987 hasta finales de marzo de 1988, siendo empleados por los soldados de la UNITA y Sudáfrica la más moderna aviación, artillería y blindados con que contaban en ese momentos, ademas de un gran contingente de uniformados que no pudieron vencen a un pequeño destacamento cubano-angolano que resistió el hostigamiento constante de la aviación, de la artillería de largo alcance de 155 mm, del tipo G-5 y G-6, y de los lanzacohetes múltiples Valkirie. Gracias a su resistencia llegaron a tiempo las fuerzas especiales cubanas para comenzar a destruir la retaguardia de los invasores, mientras los Mig 23 golpean con fuerza la ubicación de los enemigos y la defensa antiaérea dejaba fuera de combate a los Mirages sudafricanos.
Mientras la fuerzas cubana frenaban en seco el avance sudafricano en Cuito Cuanavale, en la retaguardia los cubanos también se hacían fuertes como lo demostraron en Cahama, frente suroccidental, donde en apenas cuatro meses los constructores protagonizaron otra hazaña: en julio de 1988 un aeródromo de dos pistas queda listo para acercar así el despegue de los pilotos cubanos al teatro de operaciones.
En este periodo nace la Operación XXXI Aniversario de las FAR, la cual tenia como misión trasladar efectivos, armamentos y técnica, no solo a la dirección de Cuito Cuanavale, sino a todo el flanco suroccidental, en dirección a la frontera de Namibia donde son desplegados decenas de miles de combatientes de las FAR, las FAPLA y la SWAPO, convirtiéndose en un factor decisivo para rechazar a los agresores racistas hasta expulsarlos del territorio angolano.
Otra contundente victoria de las fuerzas cubanas se llevó a cabo en Calueque, donde en una pared quedó inscrita la frase lapidaria en lengua africaner Mig 23, nos partieron el corazón, ante este último hecho las fuerzas invasoras no tuvieron más opción que reconocer su derrota en territorio de Angola y aceptar la aplicación de la Resolución 435/78, mediante la cual se establecía la retirada de Namibia de todas las fuerzas militares de África del Sur.
Así se aceleran las rondas de conversaciones iniciadas en Londres y proseguidas en El Cairo, entre las partes involucradas en el conflicto. A pesar de la reticencia inicial de las autoridades estadounidenses acerca de la participación cubana en las negociaciones, esta se logra y el 22 de diciembre de 1988, en la sede de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York, se firman los acuerdos finales, suscritos por Angola, Cuba y Sudáfrica, los cuales en su contenido solicitan al Secretario General de la ONU iniciar el primero de abril de 1989 la aplicación de la Resolución 435/78 para la independencia de Namibia. Otro entre Angola y Cuba que establece el calendario para el repliegue hacia los paralelos 15 y 13 y la retirada paulatina del contingente internacionalista.

Fin de la operación

La Operación Carlota, concluiría el 25 de mayo de 1991, con el regreso de los últimos 500 militares cubanos que permanecían en la República Popular de Angola. Ya desde 1976, el General de Ejército Raúl Castro había dicho que:
De Angola nos llevaremos la entrañable amistad que nos une a esa heroica nación, el agradecimiento de su pueblo y los restos mortales de los queridos hermanos caídos en el cumplimiento del deber.
Al informar a nuestro Comandante en Jefe que la Operación Carlota había concluido, el Ministro de las FAR Raúl Castro afirmaba:
La gloria y el mérito supremo pertenecen al pueblo cubano, protagonista verdadero de esa epopeya que corresponderá a la historia aquilatar en su más profunda y perdurable trascendencia.
El 7 de diciembre de 1989, fueron repatriados a Cuba los restos de sus nacionales caídos en la Operación Carlota y otras misiones internacionalistas. En todo el país se les rindió homenaje por parte del pueblo como parte de la Operación Tributo.

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Referencias

1.   30 Aniversario Misión Militar Cubana en Angola: Epopeya de millones. Artículo de Alberto Núnez Betancourt publicado en el Diario Granma. Consultado el 9 de noviembre de 2015.
2.   Operación Carlota, una epopeya militar cubana. Artículo de Guillermo Alvarado, periodista de Radio Habana Cuba, publicado en Cubadebate. Consultado el 5 de noviembre de 2015.
3.   30 Aniversario Misión Militar Cubana en Angola: Nace la Operación Carlota. Artículo de María Julia Mayoral publicado en el Diario Granma. Consultado el 8 de noviembre de 2015.
4.   Castro Ruz, Raúl. Discurso en ocasión del Vigésimo Aniversario de la creación de las Columnas Uno y Dos, celebrado el 7 de noviembre de 1985, en Jorge Risquet Valdés, El Segundo Frente del Che en el Congo. Casa Editora Abril. La Habana, 2000, p. 11.
5.   Gleijeses, Piero. Misiones en conflicto. La Habana, Washington y África. 1959-1976. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 2002, pp. 354-355. (1ra edición)
6.   Gleijeses, Piero. Misiones en conflicto. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. 2004. "

Fuentes

•   Gleijeses, Piero. Misiones en conflicto. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. 2004
•   Mayoral, María Julia. Nace la Operación Carlota. Consultado: 15 de enero de 2013.
•   Carlota y los caídos, en el recuerdo. 16 de noviembre de 2010. Consultado: 15 de enero de 2013.
En línea

El revolucionario acepta las reformas para utilizarlas como una ayuda para combinar la labor legal con la clandestina, para aprovecharlas como una pantalla que permita intensificar la labor clandestina de preparación revolucionaria de las masas con vistas a derrocar a la burguesía.
El reformista, por el contrario, acepta las reformas para renunciar a toda labor clandestina, para minar la preparación de las masas con vistas a la revolución y echarse a dormir a la sombra de las reformas "otorgadas" desde arriba.

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« Respuesta #5 : 12 Abril 2020, 19:42:44 »

1975: el Grupo de Batalla "Foxbat": Frente a frente con los cubanos en Angola

defensa.com, 8 de marzo de 2013

La salida de Portugal de sus colonias en África dejo grandes huecos de poder, que pronto fueron aprovechados por diversas fuerzas revolucionarias que se disputaban el control político a principios de 1975. Angola, una de las posesiones más ricas en recursos naturales, ocupa un territorio de 1.246.314 km2., controlando 4.837 km. de fronteras con el Congo Belga (ahora Zaire), el Noreste de Rhodesia (Zimbabwe) y el Sur de África Suroccidental (Namibia) y de ahí, por extensión, con Sudáfrica.

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La insurgencia por la independencia comenzó en 1961 a través del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), al mando de Agostinho Neto, quien recibe apoyo soviético y cubano. Se suma a la lucha el Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA), de Holden Roberto, pequeño pero que recibía cierto apoyo por parte de la CIA estadounidense; y la Unión Nacional para la independencia Total de Angola (UNITA), bajo el liderazgo de Jonas Savimbi. Los acuerdos entre Portugal y los revolucionarios de enero de 1975 conducen a la independencia en noviembre de ese mismo año y la unificación de los guerrilleros en un solo Ejército nacional. Pero, en marzo, el FNLA trata de apoderarse de la capital, Luanda, siendo repelido y expulsado por el brazo armado del MPLA.

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Mientras tanto, la UNITA abandona la capital angoleña, buscando controlar zonas ricas en el Centro y al Este del país. Con su experiencia en Indochina y Argelia, los franceses se convirtieron en soldados expertos en guerra contrainsurgente y trasladaron sus conocimientos a otras naciones, entre ellas Portugal. En 1961 comenzaron las operaciones contra guerrilleras en las colonias de Angola, Guinea y Mozambique. Allí, la jungla y difícil topografía limitaban el transporte a unos pocos caminos, ideales escenarios para emboscadas y el uso de minas. Los lusos contestaron a la amenaza con grupos de Cazadores de Combate, que contaban con ocho equipados picas o bastones, con los que se buscaba detonar a las minas antipersonal. Constituían el elemento de rastreo, seguidos por un camión Berliet a 30 m. con equipo antiminas y un Unimog a otros 30 m., con una sección de cazadores. Después había otros dos Unimog, uno a 200 m. con mas cazadores y el tercero a unos 50 mas, con el elemento de mando. El cuarto estaría a 50 m. adicionales y un quinto cuidaría de la retaguardia, a 300 m. Cabe aclarar que los portugueses denominaban al Unimog como jeep.

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También operaban en escuadrones de reconocimiento, encuadrando una sección de mando con un Ferret o Panhard AML-H90, dos transportes blindados de tropas, un vehículo de enlace, 10 jeeps y 5 camiones de diverso tipo. Los pocos Ferret y AML fueron complementados con obsoletos Daimler Dingo, que allí se conocían como autoametralladora Daimler 4x4 Mod. F/64. Sus fusileros utilizaban CETME y G3 y ametralladoras HK21, con un poderoso arsenal personal. Pero todo seria en vano, pues, a pesar que las tácticas estaban dando resultados en el campo de batalla, el aislamiento internacional y lo brutal de los enfrentamientos desangrarían a Portugal, hasta el punto de verse obligado a abandonar sus posesiones en África, saliendo de Angola en 1975.

Una vez tomado el control de Luanda, el MPLA impone un régimen comunista bajo las botas de las FLAPA (Fuerzas de Liberación Armadas Populares de Angola), con el decidido apoyo de Cuba. A pesar de todo, el país se desvanecía en una guerra fraticida. El Gobierno sudafricano, preocupado por la situación y con el pretexto de proteger el complejo hidroeléctrico de Ruacana-Calueque, decide invadirlo en agosto de 1975, enviando tropas regulares desde sus bases en el protectorado de África Suroccidental. En octubre, la penetración, bautizada como Operacién Savannah, divide los 10.000 efectivos de la SADF (South African Defense Force) en dos grupos de combate, que avanzan desde Calueque, 16 km. dentro de Angola.

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Foxbat

Como un preludio a la Savannah, se le encomendó al comandante Klaas Van der Waals dar asistencia a Jonas Savimbi, de la UNITA. El 2 de octubre de 1975 se creó el Grupo de Batalla Foxbat, compuesto por una compañía de guerrilleros y 14 asesores sudafricanos, bajo el mando del mayor Louis Holtzhausen. La misión consistía en bloquear el avance de las fuerzas del MPLA, que convergía en tres columnas sobre Nova Lisboa. Es preciso aclarar que cuando se establece la UNITA, en 1966, recibe ayuda de China y sus operaciones se lanzaban desde Zambia hasta 1968.

Desde entonces, sus unidades establecen bases dentro del territorio nacional. En 1969 contaba con solo 1.500 combatientes y se ve forzado a pactar con los portugueses para evitar una derrota segura. A mediados de 1975 la UNITA había crecido considerablemente.

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En éste escenario, el Foxbat comenzó sus operaciones con dos Eland y varios jeep equipados con un par de cañones sin retroceso de 106 mm., algunos misiles contracarro y ametralladoras de calibre 0.50" (12,7 mm.). Tuvo contacto con las primeras unidades del MPLA cerca de la villa Norton de Matos, que avanzaban con Cinco tanques T-34 cubanos. Uno de los vehículos de la vanguardia logro destruir al Eland de mando, pero su tripulación pudo escapar. El superviviente consiguió inutilizar a uno de sus adversarios, mientras que un jeep destruyo a otro y un transporte más. La acción pudo detener el avance enemigo, dando tiempo a su comandante a pedir refuerzos. Así llegaron Eland y pertrechos adicionales transportados en aviones C-130 Hércules y C-160 Transall sudafricanos a Porto Silva.

A partir del 9 de diciembre de 1975, Foxbat operaba en la región de Sanda Comba, en Catofe, con uri batallón de guerrilleros de UNITA, un escuadrón blindado de Eland, una Compañía del SADF, un pelotón de morteros, algunas secciones de ingenieros y una batería de ocho obuses 25-pournder G1 de 88 mm. Avanzó sobre el rio Nhia al mando del comandante George Kruys, quien ordenó al subteniente Lou Vari Vureen y su sección de tres Eland que relevara a otra de cinco en la región de Kibula. Este colocó a sus vehículos en una colina desde donde entabló batalla con un par batallones de cubanos y MPLA, iniciando un fuego nutrido y una batalla de tres días, sufriendo Foxbat 40 bajas, mientras que cubanos y MPLA perdieron a 400. Capturaron cuatro cañones de 76 mm., dos morteros de 120 y cuatro sistemas de cohetes múltiples BM-21. Pero, a pesar de todos los esfuerzos y preparativos, la SADF se encontré seriamente enfrentado al MPLA y sus aliados cubanos, pues sus médicos no podían compararse en poder de fuego y protección a los T-55 y, ni siquiera, a los obsoletos T-34. La artillería y cohetería del enemigo eran también superiores. Los medios blindados carecían del alcance necesario para las grandes distancias que recorrían y el tren logístico era inadecuado. Estaba claro que las acciones de combate se ganaron gracias al entrenamiento y osadía de los sudafricanos y no por las armas que usaban.

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Arsenal obsoleto y ligero

A mediados de la década de los setenta, la artillería sudafricana dependía todavía de obuses obsoletos de la ll Guerra Mundial, los G1 25-pounder (87,6 mm.) y G2. El primero tenía un alcance de 12.250 m. y su diseño databa de 1935, mientras que el segundo era el Ordnance BL 5,5 Mk2 (140 mm.), en servicio desde mayo de 1942, con un alcance efectivo de 14.813 m. Ambos estaban opacados en poder de fuego y efectividad en distancia por las baterías cubanas. Para poder contrarrestarlo, Sudáfrica organiza los comandos de Reconocimiento en octubre de 1972, que totalizaban tres regimientos en 1975. Se especializaban en comunicaciones, control y dirección de tiro, permitiéndoles disponer de un devastador y certero fuego de apoyo contra el enemigo. Se convertirían en el arma secreta de la SADF.

Mientras que la dotación motorizada sudafricana en el momento de la intervención en Angola consistía en Land Rover y Unimog S y Bedford, los principales medios acorazados eran los Centurión A41 Mk.3 y Mk.5, de los que obtuvo 250 en el Reino Unido en 1957. Contaba también con unos 200 Ferret para las misiones de enlace y reconocimiento blindado y el Saracen constituía el principal medio de transporte blindado, con unos 250 de ellos operacionales.

El Saracen era la versión de transporte de la familia de blindados FV6OO británica. Había entrado en servicio en 1952 y su tracción 6x6 le proporcionaba buenas características en campo a través. El peso era de 8.640 kg., disponiendo de una coraza de 16 mm. Sin embargo, sus componentes mecánicos y el motor de gasolina no eran ideales para África. Cuando estas dificultades pasaron a ser patentes en el campo de batalla, la industria los modifico con sistemas mejores de enfriamiento, como una medida temporal hasta que llegara un reemplazo.

Los Ferret eran igualmente agiles en el campo, pero con un tren motor bastante pasado de moda. Se empleaban como medios de enlace, reconocimiento, mando y comunicación. Pesa tan solo 4.400 kg. y su protección es mínima, de entre los 8 y 16 mm., pero suficiente para misiones de patrulla. Un motor V6 de gasolina y de 129 CV le permitiría una velocidad de hasta 96 km/h.

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El principal medio de apoyo de combate era el pequeño AML-H90, el mismo que llevaron los portugueses a Angola y los franceses a Argelia. En noviembre de 1961, Sudáfrica firma un contracto con la empresa gala Panhard por 100 vehículos blindados AML-60, versión armada principalmente con un mortero de 60 mm., y encargaron 150 torretas GIAT H-90 con canon F1. Posteriormente, se acordó ensamblar localmente 50 AML-6O y 150 AML-90 adicionales en la empresa Sandock-Austral. Pero el Eland había sido diseñado como medio de combate de reconocimiento y no como un caballo de batalla, ni mucho menos como un minicarro de combate que pudiera combatir contra los T34. El canon estaba concebido para utilizarle solo en caso de necesidad y para salir de algún apuro peleando y esto se reflejaba en la limitada capacidad para portar solo 20 proyectiles en su interior. Otra dificultad, que después afectaría al AML en otros frentes era lo débil y vulnerable del motor y partes mecánicas, requiriendo un considerable tren logístico para mantenerlo en operaciones. Los primeros AML, fabricados y suministrados por Francia fueron denominados Eland Mk-1 y los ensamblados en Sudáfrica, Eland Mk-2. Las experiencias de la SADF conducen a modificaciones y así nace el Mk-2 con un mejor motor. Siguieron los Mk-3 y Mk-4 con otras modificaciones. El Mk-5 fue equipado con el primer motor completamente fabricado en el país. El Mk-6 se refiere a los Mk1, Mk2, Mk3 y Mk4 renovados al estándar del Mk5. La ultima variante puesta en servicio fue la Mk7. La producción del Eland alcanzo entre los 1.300 y 1.600 ejemplares, la mayoría del tipo H-90. En 1994 se pone en el mercado la variante OMC Mk-7DT con un motor 2,4L turbodiésel V4 de 103 CV.

Los combates fueron brutales y en uno de los enfrentamientos entre la SADF y UNITA contra unidades de la 47ª- Brigada angoleña se capturarían 21 T-54 y T-55 -cuatro de los primeros serian entregados a UNITA-, 4 vehículos con misiles SA-8 antiaéreos, 1 BTR-60 de apoyo a los SA-8, 1 BTR-6OPU de mando (también con esos misiles), 22 transportes BTR-60 (11 destruidos), 4 sistemas BM-21 (dos de ellos destrozados), 3 transportes blindados de oruga BMP-1, 83 camiones, 2 vehículos recuperadores BTS-4, 26 blindados BRDM-2, 2 puentes TMM, 1 sistema de radar, 6 piezas antiaéreas ZU-23 y 3 obuses D-30.

Los regulares cubanos empezaron a llegar el 5 de noviembre de 1975 en grandes cantidades en apoyo del régimen angoleño. Eran disciplinados y bien entrenados y el 23 de noviembre, por primera vez, obligan a replegarse a una unidad sudafricana, país cuyas operaciones se detienen cuando repentinamente se pierde el respaldo político norteamericano. Las actuaciones cubanas se extienden en diciembre, limpiando los reductos del FNLA en el eje Caxito-Luinga-Camabatel, a lo largo de la frontera con Zaire. En enero de 1976, las fuerzas cubano-angoleñas han resultado victoriosas en el Norte y entonces concentran su capacidad, incluyendo unos 400 carros de combate cubanos, en el Este, chocando con la UNITA en el Sur, en la región de Gago-Coutinho. El 1 de abril de 1976, las fuerzas cubano-angoleñas alcanzan la frontera de África Suroccidental. Una nueva etapa de la guerra estaba por comenzar...

Autor: Por J.M.Alveranga H

Fotografías:

·El "G6" fue diseñado con las experiencias en Angola.

·Batería reactiva del "ValKyr" disparando.

·"Mirage III" de la fuerza Aérea.

·El "Saracen" era el principal transporte del Ejército de Tierra sudafricano.

·El "Eland" sería el principal carro de apoyo en Rodhesia.

·"Valkiri MRLS".

·Disparando un G5.



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En línea

El revolucionario acepta las reformas para utilizarlas como una ayuda para combinar la labor legal con la clandestina, para aprovecharlas como una pantalla que permita intensificar la labor clandestina de preparación revolucionaria de las masas con vistas a derrocar a la burguesía.
El reformista, por el contrario, acepta las reformas para renunciar a toda labor clandestina, para minar la preparación de las masas con vistas a la revolución y echarse a dormir a la sombra de las reformas "otorgadas" desde arriba.

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« Respuesta #6 : 12 Abril 2020, 21:28:05 »


30 ANIVERSARIO MISIÓN MILITAR CUBANA EN ANGOLA

XXX aniversario de la Operación Carlota

Epopeya de millones

Tanta lealtad, tanta voluntad solo es posible cuando se cuenta con un pueblo como el nuestro Fidel

ALBERTO NÚÑEZ BETANCOURT
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Sí, en la historia de África hay que contar un antes y un después de Cuito Cuanavale, porque en el sur de Angola las fuerzas angolano-cubanas cambiaron el curso de los acontecimientos en el África austral. La patria de Neto preserva su independencia, Namibia la obtiene y el apartheid es hecho añicos para que nazca una nueva Sudáfrica.

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PUENTE DE CUITO CUANAVALE, SITIO DE RESISTENCIA Y HEROICIDAD DE LAS TROPAS ANGOLANO-CUBANAS.

Lo afirmó Nelson Mandela en ocasión de su visita a Cuba en el mes de julio de 1991: "Cuito Cuanavale marca el viraje en la lucha para librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid".

Proeza sin par de un pequeño pueblo con vocación internacionalista frente a una potencia militar que empleó poderosas fuerzas, aviación moderna, artillería y blindados de última generación, pero no pudo tomar la localidad, convertida entonces en símbolo de resistencia y valor.

SITIO DE HEROÍSMO

A finales de 1987 Cuito Cuanavale era uno de los poblados más tristes del mundo. No se escuchaba el canto de los niños; la alegría fue apagada. Los habitantes del lugar se marcharon. El caserío desierto solo ofrecía al reportero agujeros de todos los tamaños en las construcciones de barro y guano. Ya me lo habían advertido: la guerra tiene la cara fea.

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INEQUÍVOCA EXPRESIÓN DE VICTORIA.

El enemigo la ha emprendido con saña contra el sitio donde confluyen los ríos Cuito y Cuanavale que le dan nombre.

Un claro propósito anima a los agresores: destruir las brigadas angolanas dislocadas en el lugar e imponer condiciones en la mesa de negociación, como formar un gobierno de "unidad nacional" MPLA-UNITA, el cese de la ayuda a la SWAPO y la retirada de las tropas cubanas.

La difícil coyuntura pone a prueba una vez más a la Revolución, que tiene como única alternativa la victoria.

El hostigamiento constante de la aviación, de la artillería de largo alcance de 155 mm, del tipo G-5 y G-6, y de los lanzacohetes múltiples Valkirie, no impide el buen humor de los combatientes cubanos; digo más: tal espíritu se convierte en la mejor arma para el combate.

Todos se mueven bajo tierra, y gracias a un horno rústico llega el sorbito de café y se llevan a la boca el pan más sabroso de su vida. ¡Vaya paradoja!

Nuestros pilotos hacen de las suyas, dominan el aire con los Mig 23; golpean al enemigo donde le duele, se llenan de gloria.

La defensa antiaérea cumple su parte, la vida se vuelve imposible para los Mirages sudafricanos.

Tanquistas, artilleros, infantes, exploradores, zapadores... todas las armas en coordinación frenan en seco a los invasores. Y solo les ofrecen FUEGO y FUEGO. Los combatientes de las FAPLA también derrochan coraje.

Ellos son los Heroicos Defensores de Cuito Cuanavale, como reza en la medalla instituida por el Consejo de Estado de la República de Cuba, que en esos épicos días reciben en el propio escenario de las acciones combativas, angolanos y cubanos.

La retaguardia también brilla. En Cahama, frente suroccidental, en apenas un pestañazo —cuatro meses— los constructores cubanos protagonizaron otra hazaña: en julio de 1988 un aeródromo de dos pistas queda listo para acercar así el despegue de nuestros pilotos al teatro de operaciones.

LA BATALLA DIPLOMÁTICA

La decisión de trasladar efectivos, armamentos y técnica, destinado no solo a la dirección de Cuito Cuanavale, se convierte en un factor decisivo para rechazar a los agresores racistas hasta expulsarlos del territorio angolano.

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LOS INTERNACIONALISTAS FORMADOS EN EL CACAHUAL DURANTE EL ACTO EN QUE SE DIO POR CONCLUIDA LA OPERACIÓN CARLOTA.

Se trata de la Operación XXXI Aniversario de las FAR, que no termina con las acciones del 23 de marzo de 1988, cuando el enemigo desistió de nuevos asaltos por tierra a la inexpugnable posición. Hasta un tanque Olifant quedó como trofeo de guerra en nuestras manos. La misión se extiende y avanza por todo el flanco suroccidental, en dirección a la frontera de Namibia son desplegados decenas de miles de combatientes de las FAR, las FAPLA y la SWAPO.

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EL PUEBLO ANGOLANO ACUDIÓ A DESPEDIR A LOS HERMANOS CUBANOS.

Si la victoria de Cuito Cuanavale hace a los sudafricanos tomar en serio el camino de las negociaciones, el contundente golpe de nuestra aviación en Calueque, donde en una pared quedó inscrita la frase lapidaria en lengua africaner Mig 23, nos partieron el corazón, no le deja otra opción al adversario que reconocer su derrota en territorio de Angola y aceptar la aplicación de la Resolución 435/78, mediante la cual se establecía la retirada de Namibia de todas las fuerzas militares de África del Sur.

Así se aceleran las rondas de conversaciones iniciadas en Londres y proseguidas en El Cairo, entre las partes involucradas en el conflicto.

Los intentos por alcanzar la paz habían sido saboteados durante años por las acciones bélicas de Pretoria, apoyadas por Estados Unidos que, hipócritamente, insistía en fungir como mediador.

A pesar de la reticencia inicial de las autoridades estadounidenses acerca de la participación cubana en las negociaciones, esta se logra. Seis años atrás, el 4 de febrero de 1982, una Declaración Conjunta de los gobiernos de Angola y Cuba deja claro que la permanencia y retirada de nuestras tropas internacionalistas era una cuestión bilateral entre estados soberanos, en conformidad con el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.

El 22 de diciembre de 1988, en la sede de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York, se firman los acuerdos finales, suscritos por Angola, Cuba y Sudáfrica, los cuales en su contenido solicitan al Secretario General de la ONU iniciar el primero de abril de 1989 la aplicación de la Resolución 435/78 para la independencia de Namibia. Otro entre Angola y Cuba que establece el calendario para el repliegue hacia los paralelos 15 y 13 y la retirada paulatina del contingente internacionalista.

TRIBUTO A LOS CAÍDOS

De Angola nos llevaremos la entrañable amistad que nos une a esa heroica nación y el agradecimiento de su pueblo y los restos mortales de nuestros queridos hermanos caídos en el cumplimiento del deber, afirmó el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Ministro de las FAR, el 12 de diciembre de 1976.
Y así ocurrió el 6 de diciembre de 1989 cuando, luego de un extraordinario trabajo en el que participaron especialistas del Instituto de Medicina Legal para la identificación y preparación de los cadáveres en el cementerio de la Misión Militar Cubana en Angola, se iniciaba la Operación Tributo, que consistió en el traslado a la Patria de los restos de los 2 077 internacionalistas caídos en misiones en África, para darles sepultura en los Panteones de los Caídos acondicionados en cada uno de los municipios del país.

El 7 de diciembre, aniversario 93 de la caída en combate del Titán de Bronce y su ayudante el capitán Panchito Gómez Toro, Día de Duelo Nacional, fue escogido para la ceremonia solemne y el homenaje de todo el pueblo a los que con su sangre también fecundaron la victoria.

OPERACIÓN CARLOTA, LA VICTORIA

Primero las damas, que con honor habían cumplido su misión en el momento más sensible, cuando estaba en riesgo la abnegada entrega que durante más de 15 años protagonizara el contingente internacionalista cubano. El 10 de enero de 1989 con el regreso a Cuba de la Batería femenina de artillería antiaérea, comenzaba la Operación Victoria.

El Maestro tuvo razón otra vez. Alistadas con su corazón de mujer, hicieron más completa la campaña.

En grupos de centenas, de manera continua llegaban a la Patria los combatientes cubanos. Y rápidamente los observadores de la ONU encargados de constatar el repliegue y retirada de nuestras tropas —verificación que Angola y Cuba habían solicitado voluntariamente—, comprobaron y reconocieron la buena disposición de ambos países decididos a adelantar los plazos para el regreso de unos 50 000 internacionalistas.

Como gesto simbólico, antes del 1ro. de abril ya habían regresado a la Patria 3 000 combatientes. De África se marchaban con la convicción de haber dejado una huella de infinito amor, perfectamente perceptible en las calles de Luanda, a la hora de la despedida, en las lágrimas escapadas de aquellas mujeres que con sus dedos mostraban la V de victoria, y en la mirada sin igual de los niños que como agradecimiento ese día acudían, cual tesoro, con el juguete rústico entregado meses antes por los internacionalistas.

La preparación y disposición combativas se mantuvieron hasta el último minuto. Ya en las jornadas finales la técnica y el armamento que fuera llevado oportunamente al escenario de las acciones regresaba también en plena capacidad.

Los últimos soldados cubanos salieron de Angola el 25 de mayo de 1991, cinco semanas antes de la fecha acordada: 1ro. de julio.

La misión internacionalista de Angola fue no solo la de los más de 300 000 combatientes que a ella acudieron, además de los 50 000 colaboradores civiles que brindaron su aporte solidario. Fue la gesta de millones que desde el archipiélago cubano con una carta o en el silencio alentaron cada acto de valentía y grandeza.

Al informar a nuestro Comandante en Jefe que la Operación Carlota había concluido, el Ministro de las FAR afirmaba: La gloria y el mérito supremo pertenecen al pueblo cubano, protagonista verdadero de esa epopeya que corresponderá a la historia aquilatar en su más profunda y perdurable trascendencia.

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El revolucionario acepta las reformas para utilizarlas como una ayuda para combinar la labor legal con la clandestina, para aprovecharlas como una pantalla que permita intensificar la labor clandestina de preparación revolucionaria de las masas con vistas a derrocar a la burguesía.
El reformista, por el contrario, acepta las reformas para renunciar a toda labor clandestina, para minar la preparación de las masas con vistas a la revolución y echarse a dormir a la sombra de las reformas "otorgadas" desde arriba.

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« Respuesta #7 : 12 Abril 2020, 23:31:06 »

Operación Carlota: una epopeya militar

Hace 42 años, el 4 de noviembre de 1975, comenzó la Operación Carlota, la epopeya internacionalista cubana en ese hermano país africano...

NARCISO AMADOR FERNÁNDEZ RAMÍREZ

5/11/2017

El 5 de noviembre de 1843, la Negra Carlota se sublevó machete en mano en el ingenio Triunvirato de Matanzas. Ese acto de rebeldía suyo dio nombre, más de un siglo después, a una de las operaciones militares internacionalistas más grandes de la historia: la Operación Carlota, iniciada de manera oficial el 4 de noviembre de 1975 y concluida 16 años más tarde, con el retorno a la Patria de los últimos cubanos de Angola.

Hoy, por cualquier lugar de la Isla caminan centenares de aquellos anónimos combatientes que en número que sobrepasaron los 300 000 hombres estuvieron dispuestos a dar su vida por la independencia del hermano país africano, alejado geográficamente a tantas millas de distancia, pero cercano en el corazón de los cubanos.

En Santa Clara vive el piloto que derribó con su Mig 23 un avión Mirage surafricano. Por sus rasgos asiáticos le dicen El Chino, y así todos le conocen, sin saber que fuera uno de aquellos héroes de la epopeya cubana en Angola; uno de los tantos valerosos pilotos que hicieron escribir en una pared de Calueque la frase lapidaria en lengua africander: “Mig 23, nos partieron el corazón”.

Y como él existen miles, quienes con nostalgia recuerdan momentos cruciales de sus vidas y cuentan a sus nietos anécdotas inverosímiles y locuras de jóvenes allí cometidas, pues fueron muchos los que participaron con edades que no superaban los 18 años, al ser convocados para marchar a Angola en cumplimiento del entonces Servicio Militar Obligatorio.

Gabriel García Márquez en 1977 escribió una hermosa crónica en la que revelaba anécdotas del altruismo de aquellos años, en que ir a Angola era un privilegio y negarse una total deshonra.

Los que lo vivieron, y leen estas líneas, saben muy bien que ese era el sentimiento predominante: bastaba el telegrama del Comité Militar para intuir de qué se trataba, y aunque inicialmente era un secreto militar, con el paso de los años se convirtió en una información que dominaban los ocho millones de habitantes de este país.

Escribía el colombiano Premio Nobel de Literatura: “Se sabe de un ingeniero calificado que se hizo pasar por chofer de camión, de un alto funcionario que logró pasar como mecánico, de una mujer que estuvo a punto de ser admitida como soldado raso. Se sabe de un muchacho que se fue sin permiso de su padre, y que más tarde se encontró con él en Angola, porque también su padre se había ido a escondidas de la familia. En cambio, un sargento de 20 años no consiguió que lo mandaran por ningún medio, y sin embargo tuvo que soportar con el machismo herido, que mandaran a su madre, que es periodista, y a su novia, que es médico”.

No fueron solo soldados y oficiales. También los artistas contribuyeron a alegrar las largas estancias de más de 24 meses en medio de lugares tan diferentes al nuestro, a aliviar las tensiones de la guerra y a demostrar que también con el arte se hacía Revolución.

Entre aquellos hombres y mujeres estuvo Silvio Rodríguez, quien el 15 de diciembre de 1975, apenas iniciada la epopeya angolana, le escribiera una carta a Alfredo Guevara, presidente del ICAIC. Breve, pero concisa, decía:

Primero un saludo y, sin rodeos, al grano: quiero que me des la oportunidad de irme a Angola. La argumentación creo que es obvia, la que podrá ofrecer cualquier revolucionario. Por otra parte, en mí, una gente que se formó en los años de la epopeya de Che y que más tarde, buena parte de su trabajo lo ha inspirado el internacionalismo, se hace necesidad casi angustiosa esta experiencia.

Me gustaría ir como combatiente, pero supongo que tú no puedes decidir semejante cosa. Así que sólo te pido que hagas lo posible por incluirme en la lista de los cineastas que por el ICAIC puedan ir. Creo que en este sentido puedo ser útil en la elaboración de textos y, por supuesto, en música y canciones.

Te informo que haré todo lo posible por esta decisión. El camino está meditado y escogido con serenidad y sin romanticismo.

Con un abrazo fraterno, Silvio Rodríguez

Fidel Castro dirigió personalmente desde Cuba toda la Operación Carlota. Dominaba tan al detalle el campo de operaciones militares que pareciera, al describir los lugares y demás, que estaba en medio del agreste paraje angoleño y no a miles de miles de kilómetros de distancia. Una vez más el Comandante en Jefe demostraba su genio militar y su vocación solidaria, expresada en una de sus célebres frases: “Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad”.

No todos volvieron a la Cuba amada. Fueron unos 2 000 cubanos los que dejaron en aquellos lares africanos lo más preciado: su vida.

En su homenaje, y como cierre glorioso a más de 15 años de esfuerzo y lucha extraordinarios, el 7 de diciembre de 1991, de manera simultánea en cada uno de los 169 municipios del país, se desarrolló la llamada Operación Tributo. Ese día, coincidiendo con el aniversario 93 de la caída en combate de Antonio Maceo y su ayudante Panchito Gómez Toro, fueron depositados en suelo patrio 2 085 internacionalistas que cumplían misiones militares y 204 en tareas civiles.

Al decir de Fidel, en palabras de reconocimiento: “Estos hombres y mujeres a los que hoy damos honrosa sepultura en la cálida tierra que los vio nacer, murieron por los más sagrados valores (...) Ellos murieron luchando contra el colonialismo y el neocolonialismo (...) el racismo y el apartheid (...) el saqueo y la explotación de los pueblos del Tercer Mundo (...) por la independencia y la soberanía (...) por el socialismo, por el internacionalismo, por la Patria revolucionaria y digna que hoy es Cuba. Sabremos ser capaces de seguir su ejemplo”.

Han pasado ya 42 años del inicio de la Operación Carlota. Se viven otros tiempos, pero los caídos en Angola, Etiopía, Nicaragua y en otras tierras del mundo no están olvidados. Del país africano se regresó, como los espartanos de la antigüedad, con el escudo y sobre el escudo.

No hay palabras que encierren mayor simbolismo del altruismo desplegado por nuestro pueblo en aquellos años, que las expresadas por el entonces ministro de las FAR y General de Ejército Raúl Castro, cuando el 12 de diciembre de 1976, apenas comenzada la Operación Carlota, afirmara: “De Angola nos llevaremos la entrañable amistad que nos une a esa heroica nación y el agradecimiento de su pueblo y los restos mortales de nuestros queridos hermanos caídos en el cumplimiento del deber”.

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« Respuesta #8 : 13 Abril 2020, 13:31:45 »

Diferentes posturas estratégicas.

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Oficiales soviéticos en Angola, años 80.

Durante la Guerra de Angola, además de asesores cubanos, había asesores soviéticos.
Hay varios testimonios, que dan cuenta de las diferencias de criterios que tenían, respecto a donde y cuando atacar.
En general, los soviéticos eran más "conservadores". Incluso, recibían las críticas de parte de los cubanos, de hacer "ofensivas" en lugares donde no había fuerzas enemigas importantes y por lo tanto, no aportaban mucho al mejoramiento de la situación para Angola.
Habría que analizar, cual era el motivo de esto.
Impericia (por no entender la guerra irregular o de guerrillas).
No querer una derrota de Sudáfrica (una especie de Israel en la zona). Algo que podía modificar grandemente el tablero estratégico africano. Aparte, de agrandar la imagen de Cuba.
Eso queda para analizarlo más adelante.


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« Respuesta #9 : 13 Abril 2020, 17:33:14 »

Sudáfrica devuelve el avión de combate MiG-21 a Angola

Escrito por Dean Wingrin -20th sep 2017



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Bajo una capa de secreto, el gobierno sudafricano ha devuelto a Angola un avión de combate MiG-21 que adquirió durante el conflicto de la Guerra Fronteriza en 1988.

En diciembre se adquirió una preciada posesión del Museo de la Fuerza Aérea Sudafricana (SAAF) y se exhibió en la Base de la Fuerza Aérea Zwartkop, el lecho de peces MiG-21bis con la serie C340 de la Fuerza Aérea Popular de Angola (FAPA, la Fuerza Aérea de Angola) 1988 cuando el avión aterrizó en el norte de África Sudoccidental (ahora Namibia) después de perderse y quedarse sin combustible.

El general Francisco Afonso, comandante de la Fuerza Aérea de Angola, anunció en la Radio Nacional de Angola (ARN) que el MiG-21 fue devuelto a Angola el domingo 17 de septiembre. Este fue, según se dice, un gesto de buena voluntad del presidente sudafricano Jacob Zuma para conmemorar la inauguración oficial ese día del monumento a Cuito Cuanavale.

El luchador fue retirado silenciosamente de la sala de exhibición del Museo SAAF donde se exhibió junto a un Mirage F1CZ, su adversario SAAF durante la Guerra de la Frontera, el viernes 15 de septiembre antes de ser transportado al cercano AFB Waterkloof. Luego fue llevado a Angola dentro de un avión de transporte Ilyushin IL-76TD Candid (serial T-911) de la Fuerza Aérea de Angola.

No se sabe si Angola solicitó especialmente la devolución del avión, pero Angola tiene muchos aviones MiG-21 antiguos disponibles localmente para fines de exhibición.

La noticia no ha sido recibida con entusiasmo por los historiadores militares sudafricanos y entusiastas de la aviación. El avión ocupaba un lugar de honor en el Museo SAAF y era una exposición importante, que atraía a muchos visitantes locales y extranjeros para ver y tomar fotos de los dos viejos adversarios parados uno al lado del otro.

El caza fue adquirido por Sudáfrica durante la Guerra de la Frontera, cuando el 14 de diciembre de 1988 el piloto de FAPA, el teniente Vinez, despegó del campo de aviación en Lubango para un vuelo de ferry de rutina al campo de Menongue. Sin embargo, se perdió después de entrar en la nube y decidió desviarse al campo de aviación en Cuito Cuanavale.

Volando en dirección sureste, pero al oeste de la ruta planificada, se quedó sin combustible y ejecutó un aterrizaje casi perfecto en un campo abierto a las afueras de Tsumeb en el entonces sudoeste de África (ahora Namibia). El avión sufrió daños menores en la parte inferior.

Un ex oficial de la SAAF, que solicitó no ser identificado y estuvo presente en ese momento, dice que, contrariamente a la creencia popular, el teniente Vinez no tenía intención de desertar. Durante las discusiones en el lugar del accidente con él, su mayor preocupación era que estaba en territorio ocupado por la UNITA. "Tomó algún tiempo convencerlo de lo contrario", comentó el oficial.

Como no había una solicitud formal en el momento de la devolución del avión, fue reparado para mostrar la condición para el Museo SAAF por la Escuela de Aprendices de Atlas Aviation y se exhibió por primera vez en 1991. Posteriormente fue repintado por el Museo SAAF.

Numerosas solicitudes de comentarios de la SAAF y el Museo SAAF en los últimos dos días no fueron respondidas.

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« Respuesta #10 : 14 Abril 2020, 13:20:12 »

Batalla de Cuito Cuanavale

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Proeza de la Revolución Cubana. Considerada una de las batallas más trascendentes en la historia después de los combates de la II Guerra Mundial, angolanos y cubanos derrotaron en toda la extensión a los invasores sudafricanos y reafirmaron la soberanía de esta nación africana. Un pequeño pueblo con vocación internacionalista, frente a una potencia militar que empleó poderosas fuerzas, aviación moderna, artillería y blindados de última generación, pero no pudo tomar la localidad, convertida entonces en símbolo de resistencia y valor.



Sumario

•   1 El escenario
•   2 Prólogo a las acciones
•   3 El grupo operativo cubano llega a Cuito Cuanavale
•   4 Las acciones combativas
•   5 Reflexiones finales
•   6 Fuentes


El escenario
 
Cuito Cuanavale

Cuito Cuanavale se ubica en un rincón de Angola, en dirección sureste, a más de 1000 kilómetros de Luanda.
Este poblado se asienta en la confluencia de los ríos Cuito y Cuanavale, de los que toma su nombre. Unas 50 casas de mampostería diseminadas a lo largo de la carretera se integran al paisaje; en el extremo este se halla el aeródromo. Cuito Cuanavale está rodeado de aldeas matizadas por sus típicas construcciones de barro y guano. En eso misma dirección el terreno irregular adopta la forma de un valle circundado de pequeñas colinas desde donde se domina el poblado.
Su vegetación es semidesértica y está formado por arbustos espinosos y árboles de mediana altura que, según se alejan al este, van aumentando de tamaño hasta formar aislados zonas boscosas.
A finales de 1987 Cuito Cuanavale era uno de los poblados más tristes del mundo. No se escuchaba el canto de los niños; la alegría fue apagada. Los habitantes del lugar se marcharon. El caserío desierto solo ofrecía agujeros de todos los tamaños en las construcciones de barro y guano.

Prólogo a las acciones

Durante la segunda quincena del mes de octubre de 1987, en la dirección Menongue – Cuito Cuanavale, se observaba un incremento en la actividad de la aviación sudafricana, la cual había realizado ataques contra las unidades de la FAPLA y contra localidades de la provincia de Cuando Cubango.
Es esos días la operación Saludando Octubre, efectuada por la FAPLA contra la principal agrupación de la UNITA, estaba llegando a su fin, debido al agotamiento de las tropas de la FAPLA, causado por los ritmos de ofensiva mantenidos durante el desplazamiento de las unidades desde Cuito Cuanavale hasta el naciente del río Lomba.
En estas difíciles condiciones, las FAPLA tenían que hacer frente a la ofensiva lanzada por las tropas sudafricanas, unidades de las Fuerzas del Territorio Namibia y fuerzas regulares y semirregulares de la UNITA en las márgenes del Río Lomba. Hasta ese momento, el enemigo no había aceptado el combate frontal y se replegaba continuamente ante el avance de las fuerzas FAPLA, apenas sin ofrecer resistencia táctica con la que logró el agotamiento de los combatientes de las FAPLA y el alejamiento de su retaguardia, lo que permitió oficialmente inicial la contraofensiva.
La actuación de las tropas sudafricanas en la referida región no era causal, respondía a un bien concebido plan del alto mando de Pretoria, el cual tenía previamente preparadas y ubicadas a sus tropas élites para asestar el golpe de gracia a las FAPLA cuando estas llegaran al lugar preciso y en el momento oportuno en el que el desgaste físico – moral facilitara su aniquilamiento y, una vez logrado esto, exigir entonces el cese de la ayuda a la SWAPO, la reconciliación con la UNITA y la retirada de las tropas cubanas de Angola.
Para lograr sus objetivos, los sudafricanos comenzaron a asestar golpes con su aviación, ataques y golpes de mano contra las tropas de las FAPLA, las cuales no fueron aniquiladas gracias a un conjunto de medidas tomadas que posibilitaron la reagrupación de las unidades y el repliegue hacia las nacientes de los ríos Cuzizi y  Vimpulo y el posterior paso a la defensa en las proximidades de Cuito Cuanavale (fundamentalmente al este), así como el apoyo y asesoramiento de las tropas cubanas.
Desde su llegada a la región de Cuito Cuanavale, las tropas de la FAPLA se vieron sometidas al feroz hostigamiento del enemigo sudafricano, principalmente su artillería de largo alcance de 155 mm de los tipos G – 5 y G- 6 y los lanzacohetes múltiples Valkiria, así como a los frecuentes golpes de su aviación.
Por su parte, la UNITA había continuado concentrando sus esfuerzos principales en el hostigamiento a las unidades de las FAPLA dislocadas en la región de Cuito Cuanavale, sobre todo a las ubicadas al este del río Cuito, amenazaban seriamente en tomar el poblado y asestar una derrota total a las FAPLA, en cooperación con las tropas sudafricanas. A su vez, para impedir el abastecimiento de las FAPLA, la UNITA incremento las acciones de embocadas y minados en el itinerario Menongue – Cuito Cuanavale.
Para las FAPLA, la situación exigía no solo la realización de grandes esfuerzos materiales y morales que pusieran en tensión todo el potencial económico, militar y político del país, sino firmeza y habilidad en el mando para salvar la agrupación de fuerzas y medios y evitar que el enemigo ocupara Cuito Cuanavale, hecho que en terreno militar hubiera presentado una destrucción para las fuerzas asediadas y una derrota cuya recuperación política pondría en desventaja a la revolución angolana y al MPLA – Partido del Trabajo, frente a su más poderoso enemigo, la UNITA.

El grupo operativo cubano llega a Cuito Cuanavale

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Ante la difícil situación que se hallaban las tropas de las FAPLA y al solicitud de apoyo hecha por el gobierno angolano, el alto mando de las FAR decidió enviar a Cuito Cuanavale un grupo operativo del Estado Mayor de la Misión Militar, el cual se encargaría de colaborar con las FAPLA en la organización de la defensa. A tales efectos se propuso los objetivos siguientes:

1.   Mantener a toda costa la defensa de Cuito Cuanavale y garantizar que el poblado no fuera ocupado por el enemigo.
2.   Analizar la situación y el aseguramiento combativo de las tropas de la FAPLA y, en coordinación con su mando, estudiar y adoptar las medidas necesarias para asegurar la estabilidad de la defensa.
3.   Mantener informada a la Jefatura de la Misión Militar Cubana sobre la situación de la región.
4.   Valorar integralmente la situación y proponer al mando qué medidas tomar de inmediato.

El 5 de diciembre llega el grupo operativo a Cuito Cuanavale; de inmediato se priorizó la organización del mando y la preparación de la artillería para realizar el fuego contra las baterías enemigas que hostigaban la región y junto con las FAPLA, organizar y fortalecer la defensa.
En los días posteriores, se reforzó el grupo operativo con otros oficiales, y se completó el personal de seguridad hasta llegar a una compañía de tropas especiales.
 
Las acciones combativas

A principios de diciembre de 1987, el alto mando de las fuerzas armadas sudafricanas había creado una fuerte agrupación de fuerzas y medios que, según su apreciación, le permitirían obtener la victoria en Cuito Cuanavale. Esta agrupación de fuerzas élites estaba compuesta por infantería, tanques, infantería mecanizada, artillería de largo alcance, armamento de alta precisión y artillería antiaérea, apoyada por la aviación de combate.
El enemigo con su aviación y el fuego de la artillería hostigaba las posiciones de la FAPLA, empleando un promedio diario de 100 – 120 proyectiles de artillería de diferentes calibres. Simultáneamente realizaba ataques terrestres limitados a las posiciones FAPLA. Llegaron hasta las inmediaciones de su borde delantero. Concentraba especial atención en la destrucción del puente existente sobre el río Cuito, empleaban para ellos cohetes alados y aviones sin pilotos, con el objetivo de dividir la agrupación defensiva, aislar las fuerzas que se defendían al este del río y aniquilarlas.
El mando angolano – cubano, al apreciar la situación, comprendió que los sudafricanos pretendían ir debilitando gradualmente las fuerzas FAPLA, desmoralizarlas, habituarlas a los ataques limitados y con posterioridad aniquilarlas mediante un ataque generalizado. Por esto, se adoptaron medidas que garantizaran la vitalidad de la defensa, entre las que se destacaban la creación de un sistema único de exploración, la respuesta adecuada a los hostigamientos aéreos y artilleros, con el fin de impedirles que machacaran impunemente a las fuerzas que se defendían.

Los combates: un bautismo de fuego.

13 de enero

En horas de la madrugada, las tropas sudafricanas dan inicio a un ataque contra las posiciones de la FAPLA de la 21 y 59 brigadas, caracterizado por fuertes y contundentes asaltos de fuego de artillería de los tipos G – 5 y G- 6 y Valkiria, golpes de aviación y el sucesivo ataque de la infantería y los tanques.
Tras un intenso combate, que dura alrededor de tres horas, aprovechando un intervalo entre las brigadas FAPLA, las fuerzas enemigas logran salir a la profundidad de estas.
Las tropas de la 21 Brigada, luego de una tenaz resistencia, se repliegan a posiciones más ventajosas en la profundidad de la defensa y el enemigo ocupa momentáneamente las posiciones abandonas. Trascurridas varias horas, la 21 Brigada recupera estas posiciones.

14 de enero

Durante todo el día, el enemigo continúa los asaltos de fuego mediante de artillería de largo alcance, artillería reactiva y morteros.
Alrededor de las 10:00 hrs. se detectan cuatro columnas de blindados compuestas por unos 30 tanques y 60 transportadores, en orden precombatito en dirección nordeste, a unos 24 Km. de Cuito Cuanavale.
Dos horas más tarde, el enemigo ataca nuevamente por intervalos entre la 21 y la 59 Brigadas, apoyado por el fuego de su artillería. A pesar de la tenaz resistencia de las fuerzas que se defienden, el atacante logra penetrar en las posiciones de la FAPLA y maniobrar hacia el flanco y la retaguardia de la 59 Brigada, la cual, después de combatir dos horas en condiciones de semicerco contra fuerzas superiores, se reagrupa, lleva a cabo un contraataque y logra penetrar en las líneas enemigas. Se desarrolla entonces un combate de tanques.
En esta acción, los tanguistas y la infantería de acompañamiento dieron grandes pruebas de valor y decisión de vencer, al frustrar los planes de fuerzas muy superiores que tenían en su composición más de 100 carros blindados. Al atardecer, el enemigo cesa el ataque y comienza retirarse.
Ante la gravedad de la situación y con el objetivo de fortalecer la defensa en la dirección de Cuito Cuanavale, el alto mando de las FAR decidió enviar un grupo táctico, que llegó a la zona de operaciones el 17 de enero. De inmediato, ocupó las posiciones asignadas y comenzó a ejecutar tareas organizativas y de preparación de las acciones combativas, especialmente los trabajos ingenieros de las áreas de defensa, la exploración aérea y la defensa antiaérea.
Por otro lado, el enemigo sudafricano continuaba hostigando con su artillería de largo alcance a las tropas FAPLA y a partir del día 27, la aviación incrementaba los bombardeos en el frente de la 21 Brigada y asestaba golpes los días 29 de enero, y 3, 4, 6 y 9 de febrero.
El mando angolano – cubano, ante la situación creada, decidía retirar la agrupación de las tropas FAPLA hacia nuevas posiciones y adoptó medidas tendentes a fortalecer la estabilidad de la defensa.

19 y 20 de febrero

Durante el día 19, la artillería de largo alcance del enemigo hostiga la región de la 25 Brigada al este del río Cuito, y al amanecer del 2 inicia el hostigamiento contra la referida Brigada. A las 11:45 hrs. se detecta un movimiento del enemigo a unos 17 – 20 Km. al este, por lo que se decide realizar la exploración aérea en esta zona.
A las 12.20 hrs., el enemigo al aparecer UNITA con una composición no determinada, ataca por el flanco derecho de la 59 Brigada; medida hora más tarde, cuatro aviones enemigos bombardean áreas situadas a 13 Km. al nordeste de Cuito Cuanavale; una hora después otros tres aviones atacan las posiciones del grupo táctico cubano en Longa.
Al caer la tarde, el batallón del flanco derecho de la 59 Brigada se repliega ante la presión que ejerce el enemigo en su frente. El mando angolano-cubano ordena resistir a toda costa y maniobrar con las fuerzas y los medios.
Para la 01:00 h del 20, el enemigo cesa el ataque, los destacamentos del grupo táctico cubano salen a las líneas de fuego planificadas en la margen oeste del río Cuito, y amenazan fuertemente a la agrupación enemiga.
A las 16:50, el enemigo reinicia el ataque a las posiciones de la 25 Brigada y sus aviones asestan golpes sobre la región de defensa de fuerzas enemigas, lanzando golpes contra ellas.
Por su parte, la aviación cubana intensifica los vuelos de exploración en la región y, en varias ocasiones, al detectar columnas de fuerzas enemiga, lanzan golpes contra ellas.
El 21 de febrero nuestros aguerridos pilotos descubren y atacan una agrupación de tropas enemigas compuestas por tanques Centurión, carros blindados AML – 60 y camiones blindados de tipo Casspir, y le causa fuertes bajas. El duelo de artillería se mantiene durante los días 21 y 25 de febrero; así mismo la aviación enemiga bombardea nuestras posiciones entre el 23 y 24.

25 de febrero

La 25 y 29 Brigada con el esfuerzo recibido de oficiales zapadores cubanos, inician la instalación de campos de minas en el borde delantero en la línea Capamba – Cabarata. Bajo un inmenso fuego enemigo las tropas angolanas, dirigidas por los cubanos logran incrementar notoriamente los trabajos ingenieros. El día 24 se produce un fuerte hostigamiento artillero con cañones G – 5 enemigos y la aviación sudafricana bombardea las posiciones de las FAPLA.
Ese mismo día en horas de la noche, se ordena el repliegue de la 59 Brigada hacia el oeste del Río Cuito, mientras que la 25 debía hacer lo mismo y ocupar nuevas posiciones, mas cercanas al puente, así dejar formada una cabeza de puente en el sector este de la defensa de Cuito Cuanavale.
En la madrugada del 25 el enemigo comienza a iluminar con bengalas las posiciones abandonadas horas antes por la 25 y la 59 Brigadas; dos horas después, inicia el ataque contra esas posiciones, pero en su avance cae en los campos minados y bajo el fuego de la artillería de las FAPLA se ve obligado a avanzar desorganizadamente con lo que se evidencia su gran desconcierto.
Durante la tarde y hasta horas avanzadas de la noche de ese día se continúan percibiendo las explosiones provocadas por los blindados enemigos al accionar las minas.
Ese día 25 el principal factor que contribuyó a esta victoria de las FAPLA, asesoradas por el personal cubano, fue la sorpresa, lograda cuando la 25 y la 59 Brigadas abandonan secretamente sus posiciones y refuerzan los campos de minas con trampas y sectores minados de forma irregular.

1ro de marzo

A pesar del fuerte golpe recibido, los sudafricanos no cejan en su empeño de ocupar Cuito Cuanavale; poco después del mediodía del 1ro de marzo, lanzan de nuevo un ataque sobre las posiciones de la 25 Brigada, pero por segunda ocasión caen en los campos de minas y bajo el fuego de la artillería de las FAPLA, y experimentan grandes bajas en personal y técnica blindada.
Una hora más tarde, se ven obligados a retirarse nuevamente sin haber podido llegar al borde delantero de la defensa de la 25 Brigada.En este combate, las FAPLA hicieron gala de una elevada moral combativa y de una adecuada preparación para rechazar el ataque, consecuencia lógica de la victoria en los combates anteriores y del perfeccionamiento de su maestría combativa.

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Cuanavale,1988, marzo. Tanque sudafricano Olifant capturado por fuerzas cubanas.

23 de marzo

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Durante los días 20 y 21 de marzo, la aviación sudafricana volvía a lanzar su mortífera carga sobre las posiciones de la 25 Brigada, fundamentalmente contra su borde delantero. Estas acciones serían el preludio a las iniciadas el memorable 23 de marzo.
Ese día, muy temprano, el enemigo lleva a cabo intensos asaltos de fuego contra la posición de la 25 Brigada, tras lo cual ataca en dirección al flanco derecho de la defensa pero ante el certero fuego de la artillería de las FAPLA se ve precisado a desviar la dirección de ataque hacia el flanco izquierdo; esta maniobra también le falla, sus tanques caen en los campos de minas y tiene sus primeras bajas. Esto, unido a los efectos del fuego de la artillería de tiro directo, incrementa sus pérdidas en personal.
En el flanco izquierdo de la 25 Brigada, las tropas del enemigo sufren también grandes pérdidas: varios tanques y carros blindados, entre ellos tres Olifant. Al oeste del río fuerzas de la UNITA atacan al 3 Batallón de la 13 Brigada en la región de Cutucio, y a un batallón de la 36 Brigada al norte de Cuito Cuanavale, en ambos casos, las FAPLA no solo los rechazan, sino que les ocasionan sensibles pérdidas.

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A las 16:00 hrs. cesaba el combate, si bien el hostigamiento continuaba hasta las 22:00 hrs. Para que se tenga una idea de la magnitud del combate, baste decir que el enemigo arrojó 700 proyectiles de cañón G - 5, 36 cohetes Valkirie y 66 granadas de mortero.
Por su parte la artillería cubana y angolana lanzaron 627 proyectiles de obús 122 mm, 677 cohetes de BM-21 y 499 proyectiles de cañón 130 mm.
Una vez más en este combate nuestros pilotos hicieron gala de su maestría combativa y su heroísmo al asestar efectivos golpes contra el segundo escalón y las reservas del enemigo, al que ocasionó grandes pérdidas.
La Batalla de Cuito Cuanavale, no concluyó con este combate, sino fue extinguiéndose gradualmente, y con los fuertes golpes asestados a las fuerzas sudafricanas en la dirección Tchipa-Calueque, se crearían las condiciones para imponerles la voluntad de las tropas a los sudafricanos y obligarlos a retirar la agrupación de fuerzas del territorio de la República Popular de Angola.
El heroísmo desplegado los compatriotas, angolanos y namibios queda sintetizado en una frase escrita por uno de los invasores en los restos de un edificio en ruinas en el escenario de la batalla: "Los MIG 23 nos partieron el corazón".

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Reflexiones finales

En Cuito Cuanavale la Revolución Cubana se jugó todo, se jugó su propia existencia, se arriesgó a una batalla en gran escala contra una de las potencias más fuertes de las ubicadas en la zona del Tercer Mundo, contra una de las potencias más ricas, con un importante desarrollo industrial y tecnológico, armada hasta los dientes, a esa distancia de nuestro pequeño país y con nuestros recursos, con nuestras armas. Se corrió el riesgo de debilitar nuestras defensas, y debilitamos nuestras defensas, utilizamos nuestros barcos, única y exclusivamente nuestros barcos y nuestros medios para cambiar esa correlación de fuerzas que hiciera posible el éxito de los combates; porque a tanta distancia no se sabe si se libró alguna vez alguna guerra entre un país tan pequeño y una potencia como la que poseían los racistas sudafricanos.
Cuito Cuanavale es el lugar que se hizo histórico, pero las operaciones se extendieron a lo largo de toda una línea de cientos de kilómetros y se derivó de ellas un movimiento hacia el suroeste de Angola de gran importancia estratégica. Todo eso se simboliza con el nombre de Cuito Cuanavale, que fue donde empezó la crisis; pero alrededor de 40 000 soldados cubanos y angolanos con más de 500 tanques, cientos de cañones y alrededor de 1 000 armas antiaéreas, en su inmensa mayoría armas antiaéreas nuestras que sacaron de allí avanzaron en dirección a Namibia, apoyados por nuestra aviación y un aeropuerto de avanzada construido en cuestión de semanas.
En Cuito Cuanavale se hubieran podido tener grandes batallas, pero era mejor, ante la nueva situación, resolver en la mesa de negociaciones el problema del respeto a la integridad de Angola y la independencia de Namibia. Aquellos acontecimientos habrían de influir profundamente en la propia vida de África del Sur, y era una de las razones, una de las motivaciones, uno de los grandes estímulos que impulsaban; porque al resolver el problema en Angola, las fuerzas que luchaban contra el apartheid recibirían también los beneficios de nuestras luchas.
En Cuito Cuanavale se reafirmó una vez más la hermandad combativa de las Fuerzas Armadas de Cuba y Angola, la solidaridad revolucionaria de ambos pueblos y sus respectivos partidos.
Allí, la voluntad de lucha del pueblo angolano por su libertad, independencia y soberanía nacional, tuvo como dignos exponentes a los combatientes de las FAPLA, quienes se distinguieron por su heroísmo, sacrificio y capacidad de resistencia.
Brilló con luz propia la elevada capacidad, moral combativa y maestría militar de los jefes, oficiales y soldados de las tropas angolano-cubanas y quedó demostrada sin lugar a dudas la superioridad aérea, antiaérea y terrestre de sus fuerzas.
Tuvo una singular importancia la vitalidad de la defensa, lograda con la creación de un bien coordinado sistema de fortificaciones y obstáculos ingenieros explosivos y no explosivos y con el perfeccionamiento del mando conjunto de las tropas angolano - cubanas.


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Monumento memorial de la victoria de Cuito Cuanavale en homenaje de los que ofrendaron su vida por el mantenimiento de la soberanía de Angola.


Fuentes

BAYO, ARMANDO (1961). África continente que despierta: La Habana: Capitolio Nacional.
Historia de Angola. (1979) Ciudad de La Habana: Ed: Ciencias Sociales.
La guerra de Angola (1989). La Habana: Editorial política.
ORAMAS, OSCAR. (1978) Angola, ha nacido una nueva generación. Ciudad de la Habana: Ed: Ciencias Sociales.

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« Última modificación: 14 Abril 2020, 13:25:01 por Eugenio » En línea

El revolucionario acepta las reformas para utilizarlas como una ayuda para combinar la labor legal con la clandestina, para aprovecharlas como una pantalla que permita intensificar la labor clandestina de preparación revolucionaria de las masas con vistas a derrocar a la burguesía.
El reformista, por el contrario, acepta las reformas para renunciar a toda labor clandestina, para minar la preparación de las masas con vistas a la revolución y echarse a dormir a la sombra de las reformas "otorgadas" desde arriba.

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« Respuesta #11 : 14 Abril 2020, 13:32:55 »

Cuito Cuanavale: 30 años de una batalla decisiva para África


MAR 26 2018

Por Rodolfo Benítez Verson, Embajador de Cuba en Sudáfrica

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El 23 de marzo de 2018 marca el 30 aniversario  de la batalla de Cuito Cuanavale, pequeño poblado de la provincia angolana de Cuando Cubango, 825 kilómetros al sureste de Luanda, en la confluencia de los ríos Cuito y Cuanavale, de los que toma su nombre.   
Aquella remota localidad se convirtió en símbolo de resistencia y valor, tras la victoria de las Fuerzas Armadas Populares para la Liberación de Angola (FAPLA), junto a internacionalistas cubanos, namibios y sudafricanos, contra el ejército del oprobioso régimen del Apartheid.
Para principios de noviembre de 1987, las fuerzas armadas sudafricanas habían cercado en el poblado a las mejores unidades angolanas y estaban preparándose para aniquilarlas. La caída de Cuito era inminente, lo que significaría un golpe demoledor al gobierno angolano.
El ejército de la Sudáfrica racista contaba para su ofensiva con poderosas fuerzas de infantería, aviación de combate moderna, tanques, artillería de largo alcance y antiaérea, así como armamento de alta precisión.
En ese contexto,  una vez más, Cuba respondió rápidamente al pedido de ayuda del gobierno angolano. Decenas de miles de combatientes cubanos voluntarios, junto con equipos militares vitales, recorrieron más de diez mil kilómetros de distancia desde el Caribe y cruzaron el Atlántico.
Revertían así los viajes de los barcos negreros que llevaron esclavos africanos a Cuba en los siglos anteriores, y regresaban ahora a la tierra de sus ancestros para liberar al continente de la dominación racista.
Las tropas cubanas se dirigieron al sur de Angola para atacar por el suroeste en dirección a Namibia. Mientras, 800 kilómetros hacia el este, unidades cubanas selectas avanzaron hacia Cuito Cuanavale y allí prepararon una trampa mortal a las poderosas fuerzas sudafricanas que avanzaban.
El objetivo no se limitaba a defender a Cuito. Las acciones iban dirigidas a sacar a las Fuerzas de Defensa Sudafricanas, de Angola de una vez y para siempre. Posteriormente, el Comandante en Jefe Fidel Castro describiría su estrategia al líder del Partido Comunista sudafricano, Cro. Joe Slovo: Cuba pararía la embestida sudafricana en Cuito y luego atacaría en otra dirección, “como el boxeador que con la mano izquierda lo mantiene y con la derecha lo golpea”.
El 23 de marzo de 1988, los sudafricanos y la agrupación armada fantoche Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), apoyados por Estados Unidos, lanzaron su último asalto de envergadura contra Cuito. Pero fueron definitivamente frenados por las fuerzas revolucionarias de Angola, Cuba y de la Organización para la Liberación de África Occidental (SWAPO), con apoyo de miembros del ANC sudafricano.
 
                           
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Combatientes internacionalistas cubanos en Cuito Cuanavale

Fidel Castro enfatizó en la importancia de aquella batalla: “En Cuito Cuanavale  la Revolución Cubana se jugó todo, se jugó su propia existencia, se arriesgó a una batalla en gran escala contra una de las potencias más fuertes de las ubicadas en la zona del Tercer Mundo, contra una de las potencias más ricas, con un importante desarrollo industrial y tecnológico, armada hasta los dientes, a esa distancia de nuestro pequeño país y con nuestros recursos, con nuestras armas”.
El régimen del Apartheid trató de presentar su derrota en Cuito como una retirada táctica. A lo largo de los años, algunos autores han tratado de reescribir la historia, minimizando e incluso ignorando la relevancia de la contienda en Cuito Cuanavale. Pero los revolucionarios africanos nunca tuvieron dudas sobre quién ganó la batalla y su relevancia.
Cuito Cuanavale, afirmó el líder africano Oliver Tambo, fue el Waterloo de la Sudáfrica racista.
Nelson Mandela diría sobre la participación de Cuba en los combates: “La presencia de ustedes y el refuerzo enviado para la batalla de Cuito Cuanavale tienen una importancia verdaderamente histórica.¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale constituyó una victoria para toda África!¡Esa contundente derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale dio la posibilidad a Angola de disfrutar de la paz y consolidar su propia soberanía!¡La derrota del ejército racista le permitió al pueblo combatiente de Namibia alcanzar finalmente su independencia!¡La decisiva derrota de las fuerzas agresoras del apartheid destruyó el mito de la invencibilidad del opresor blanco!¡La derrota del ejército del apartheid sirvió de inspiración al pueblo combatiente de Sudáfrica!¡Sin la derrota infligida en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones no hubieran sido legalizadas!¡La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale hizo posible que hoy yo pueda estar aquí con ustedes!¡Cuito Cuanavale marca un hito en la historia de la lucha por la liberación del África austral! ¡Cuito Cuanavale marca el viraje en la lucha para librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid!”
Fidel Castro explicaría años después: “Nosotros sabíamos, ¡cómo íbamos a ignorarlo!, que aquellos acontecimientos habrían de influir profundamente en la propia vida de Africa del Sur, y era una de las razones, una de las motivaciones, uno de los grandes estímulos que nos impulsaban; porque sabíamos que al resolver el problema allí en Angola, las fuerzas que luchaban contra el apartheid recibirían también los beneficios de nuestras luchas”.
Solo cuando Pretoria cumplió con las obligaciones pactadas en el acuerdo de paz, se produjo la retirada de las tropas cubanas de Angola, pues habían desaparecido las causas de su presencia allí.
Regresaron a Cuba con la frente en alto, llevando consigo únicamente la amistad de los pueblos africanos, las armas con que combatieron con modestia y valor a miles de kilómetros de su país, la satisfacción del deber cumplido y los restos gloriosos de nuestros hermanos caídos.


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     Residentes de Luanda despiden a contingente de tropas cubanas que regresa a la Isla tras cumplir exitosamente su misión. Enero 1989.


30 años después de la batalla, nuestro primer y emotivo recuerdo es  para los  combatientes que murieron defendiendo nobles ideales de justicia y libertad. La sangre derramada en tierras angolanas no fue en vano.
Hoy los visitantes del Parque de la Libertad en Pretoria pueden observar en un Muro de Honor allí emplazado, los nombres de los más de dos mil cubanos mártires del antiapartheid, cuyo sacrificio supremo cimentó para siempre las especiales y profundas relaciones de hermandad entre Cuba y Sudáfrica.
Suman millones los hombres y mujeres que aseguraron desde Cuba el éxito de la misión, suplieron con más horas de trabajo a los que partían al combate y se esforzaron para que nada faltara a la familia del combatiente o colaborador civil.
Merecen especial reconocimiento los familiares de nuestros internacionalistas. Con singular estoicismo soportaron la ausencia, infundieron ánimo en cada carta y evitaron mencionar dificultades y preocupaciones.
No nos arrepentiremos jamás de haber escrito una de las páginas más hermosas de la historia de la solidaridad entre los pueblos y entre los revolucionarios.
El pueblo cubano, que entonces cumplió con su deber internacionalista con las armas en la mano, hoy continúa y continuará desarrollando su vocación solidaria, en las batallas por la salud, la educación y el desarrollo de los pueblos hermanos de África.

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El revolucionario acepta las reformas para utilizarlas como una ayuda para combinar la labor legal con la clandestina, para aprovecharlas como una pantalla que permita intensificar la labor clandestina de preparación revolucionaria de las masas con vistas a derrocar a la burguesía.
El reformista, por el contrario, acepta las reformas para renunciar a toda labor clandestina, para minar la preparación de las masas con vistas a la revolución y echarse a dormir a la sombra de las reformas "otorgadas" desde arriba.

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« Respuesta #12 : 24 Abril 2020, 01:46:49 »

EE.UU. intervino antes que Cuba

Angola: Mentiras sobre la guerra


Por Jim Lobe


WASHINGTON, 1 abr 2002 (IPS) -

Estados Unidos planificó acciones encubiertas en Angola antes que Cuba interviniera en la guerra civil de la antigua colonia portuguesa, en 1975, según documentos secretos cubanos y estadounidenses desclasificados este lunes.

Los documentos —publicados por el independiente National Security Archive (NSA, Archivo de Seguridad Nacional) como parte de una investigación del experto Piero Gleijeses— prueban que la Unión Soviética respaldó tardíamente la intervención de La Habana e intentó ponerle límites estrictos.

Gleijeses, del Nitze School for Advanced International Studies, es el primer investigador que accede a archivos reservados del gobierno cubano, incluyendo los del Comité Central del gobernante Partido Comunista, las Fuerzas Armadas y la cancillería.

La publicación de esos documentos constituye ”un paso esencial para la comprensión del papel de Cuba en la historia de Africa y la guerra fría”, pues se trata de ”un eslabón perdido en el conocimiento de varios episodios internacionales del pasado”, sostuvo el director de documentación del NSA, Peter Kornbluh.

La documentación y el libro de Gleijeses ”Conflicting Missions: Havana, Washington, and Africa, 1959-1976” (Misiones conflictivas: La Habana, Washington y Africa, 1959-1976) ofrecen una versión reñida con la historia oficial de los funcionarios estadounidenses, en particular de quien fuera secretario de Estado (canciller) entre 1973 y 1977, Henry Kissinger.

Este describió la guerra de Angola como una amenaza al poder estadounidense por parte del expansionismo de Moscú, fortalecido por las victorias militares comunistas de Vietnam en 1975.

”Consideré que si la Unión Soviética podía interferir a decenas de miles de kilómetros de su territorio y controlar el acceso al mar de Zambia y Zaire (República Democrática del Congo), entonces los países del sur podían concluir que Estados Unidos renunciaba a Africa austral”, sostuvo Kissinger en sus memorias.

Sin embargo, los documentos revelan un panorama muy distinto. El entonces primer ministro de Cuba, Fidel Castro, cuyos asesores militares colaboraban con el Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), decidió el 4 de noviembre de 1975 enviar tropas para contrarrestar la invasión de Sudáfrica.

El entonces presidente de Estados Unidos, Gerald Ford (1974-77) estaba informado de los planes secretos de invasión de Pretoria y colaboró militarmente con la misma, al contrario de lo testimoniado por Kissinger ante el Congreso legislativo y registrado en sus memorias.

Castro adoptó la decisión sin informar a la Unión Soviética y mantuvo la operación sin ninguna asistencia de Moscú hasta enero de 1976, cuando el gobierno soviético aceptó hacerse cargo de un máximo de diez vuelos de traslado.

Cuba llegó a desplegar 30.000 efectivos en Angola y logró repeler la ”secreta” invasión sudafricana casi a las puertas de Luanda, la capital angoleña.

A la intervención de La Habana se atribuyó la victoria final del MPLA en una guerra en la que también tomaron parte otros dos grupos, respaldados por Estados Unidos y China: la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (Unita), de Jonas Savimbi, y el Frente Nacional para la Liberación de Angola (FNLA), de Holden Roberto.

Sudáfrica continuó respaldando a Unita tras su derrota frente a las fuerzas conjuntas de Cuba y el MPLA.

El presidente Ronald Reagan (1980-88) reanudó la ayuda encubierta a Savimbi, que cesó hace una década.

Savimbi murió en una emboscada del MPLA el mes pasado, poniendo fin a una de las más largas y devastadoras guerras africanas. A fines de marzo, el gobierno del MPLA y Unita firmaron un cese del fuego.

Los documentos revelan que Cuba fue en verdad un dolor de cabeza para el Kremlin, en lugar de la vanguardia de Moscú en la promoción de la revolución en América Latina y Africa.

La Habana fomentaba la revolución contra gobiernos de América Latina con los que Moscú intentaba mejorar sus relaciones políticas y comerciales, según un memorando de la Junta Nacional de Evaluación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) del 21 de noviembre de 1967, posterior a la muerte en Bolivia de Ernesto Che Guevara.

Durante una reunión del Consejo Nacional de Seguridad, el 27 de junio de 1975, el entonces secretario de Defensa James Schlesinger sugirió que Washington ”estimulara la desintegración de Angola”.

El interés principal de Estados Unidos era la zona de Cabina, el enclave angoleño rico en petróleo rodeado por el territorio de Zaire.

En la misma reunión Kissinger indicó que la CIA había autorizado operaciones respaldadas con dinero y armas.

Los documentos incluyen el encuentro del 3 de diciembre de 1975 entre Ford, Kissinger y el entonces viceprimer ministro chino Deng Xiaoping, cuando este último aclaró que Beijing pondría fin a su apoyo a Unita debido a la intervención de Sudáfrica en Angola.

Según una entrevista entre Gleijeses y Robert Hulslander, jefe de la misión de la CIA en Luanda entre julio y noviembre de 1975, los efectivos estadounidenses creían que el MPLA era ”el movimiento más calificado para gobernar Angola”.

”En lugar de trabajar con elementos moderados que creo haber encontrado en el MPLA, respaldamos la derecha radical, tribal y antisoviética. Kissinger temía que una victoria del MPLA tuviera efectos desestabilizadores en Africa austral. Por supuesto, lo contrario resultó ser verdadero; fueron nuestras políticas las que causaron la desestabilización”, concluyó Hulslander.

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El reformista, por el contrario, acepta las reformas para renunciar a toda labor clandestina, para minar la preparación de las masas con vistas a la revolución y echarse a dormir a la sombra de las reformas "otorgadas" desde arriba.

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« Respuesta #13 : 05 Mayo 2020, 00:41:49 »

Hoy se conmemora otro aniversario de la Masacre de Cassinga, ocurrida un 4 de mayo de 1978 cuando las tropas sudafricanas atacaron un campamento de refugiados Namibios justificandolo como un ataque a una base terrorista.

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« Respuesta #14 : 06 Mayo 2020, 15:23:23 »

Gracias por la información.
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