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Autor Tema: El Fraude del Cambio Climático  (Leído 684 veces)
Eugenio
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« Respuesta #15 : 26 Septiembre 2019, 22:41:51 »

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En nuestra situación, cualquiera que encare a Trompeta es bienvenido, aunque en mi opinión personal esta niña debería aprender primero lo que es la vida antes de considerarse una activista contra el cambio climático.

Así es.
Igualmente, es una progre funcional al Poder Mundial. En nuestro país ya salieron a "defenderla" todas las feministas verdes de clase media alta.
Hace falta militantes con inserción social que conozcan (y sientan) las necesidades de los oprimidos.
No pseudo revolucionarios, que más allá del discurso son títeres del Imperio.

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El revolucionario acepta las reformas para utilizarlas como una ayuda para combinar la labor legal con la clandestina, para aprovecharlas como una pantalla que permita intensificar la labor clandestina de preparación revolucionaria de las masas con vistas a derrocar a la burguesía.
El reformista, por el contrario, acepta las reformas para renunciar a toda labor clandestina, para minar la preparación de las masas con vistas a la revolución y echarse a dormir a la sombra de las reformas "otorgadas" desde arriba.

José Stalin
rusoski
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« Respuesta #16 : 01 Octubre 2019, 05:08:29 »

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LUNES, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2019
El hielo del Ártico atrapa a un buque ‘ecologista’ que intentaba filmar el deshielo

Un sitio web acaba de publicar uno de esos videos que muestran a un oso polar, supuestamente hambriento, en la isla de Baffin (1) para seguir inculcando el batiburrillo de tópicos seodoecologistas sobre el calentamiento, el deshielo y la consiguiente catástrofe medioambiental.

Las profecías sobre el deshielo del Ártico comenzaron en 2007 y, como suele ocurrir, revisten la forma de grandes titulares sensacionalistas, que, sin embargo, en aquel momento no carecían de fundamento porque desde los años noventa se venía observando una intensa pérdida de hielo.

Como suele ocurrir en todas las doctrinas metafísicas, las tendencias del pasado se proyectaron al futuro y por eso aquel año la BBC pronosticó que, como consecuencia del calentamiento del planeta, el Ártico quedaría libre de hielo en 2013 (2).

Han pasado ya seis años y los augurios de la BBC no se han cumplido.

También en 2007 Al Gore, vicepresidente de Estados Unidos, recibió el Premio Nobel de la Paz junto con el IPCC, el organismo de la ONU que vigila el calentamiento. No era un premio de ciencia sino por la contribución de ambos a la paz que, a fecha de hoy, desconocemos por completo, y lo mismo podemos decir de la contribución de Obama al mismo objetivo.

Si el mundo ya ni siquiera sabe lo que es la paz, ¿cómo es posible que sepa lo que es la ciencia?

Desde luego que tampoco lo sabe. En Oslo, durante el discurso que pronunció al recibir el galardón, Gore pronosticó que el hielo del Ártico se fundiría “completamente” en 2014.

Han transcurrido ya cinco años y los augurios de Gore tampoco se han cumplido.

En 2012 el periódico francés Le Monde afirmó que “la banquisa ártica podría desaparecer completamente en cuatro años” (5).

En noviembre del año pasado La Vanguardia volvía a la carga: “El Ártico, un paraíso que se despide del hielo”.

Han pasado ya cinco años y todas y cada una de las profecías de los medios siguen sin cumplirse.

En 2008 el diario británico The Independent dedicó su portada a anunciar que todo el hielo del Ártico desaparecería en el mes de septiembre de aquel año. Ocurrió todo lo contrario: el hielo había comenzado a recuperar su masa.

Un profesor de la Universidad de Cambridge, Peter Wadhams, es el rey de las adivinazas sobre el momento exacto en el que el Ártido se va derretir por completo y varias de ellas las ha publicado en los medios de comunicación generalistas.

En 2012 aseguró que todo el hielo habría desaparecido en 2016. Volvió a aparecer el mismo error. El hielo del Ártico aumentó en 2013 y en 2014 en un 33 por ciento y Rusia quedó sepultada casi por completo por grandes masas de hielo.

2014 fue el segundo año con más extensión de nieve y hielo en el hemisferio norte desde 1967. Sin embargo, el 22 de abril un editorial del diario vasco Gara sostenía todo lo contrario: “La imagen de la playa de la Concha de Donostia con el paseo anegado no es real, pero podría serlo a finales de este siglo debido a la amenaza, esta sí muy real, a la que está sometido el Ártico”.

En junio 2016 Wadhams estaba a punto de publicar un libro titulado “Adiós al hielo”. Las noticias le mencionaban con titulares como “El Ártico estará sin hielo por primera vez en 100.000 años”, pronosticando -una vez más- que para septiembre de aquel el hielo de habría reducido hasta “un área de menos que un millón de kilómetros cuadrados” y que para 2017 habría desaparecido totalmente (3).

Lo malo de las profecías es que el tiempo pasa y el 10 de septiembre la masa de hielo era 4 veces más grande que lo anunciado por Wadhams.

Lo que ha sucedido con el hielo del Ártico, que es una parte muy pequeña del hielo total que hay en el planeta, es sorprendente porque después del año del mayor deshielo, comenzó a recuperarse. El Instituto Danés de Meteorología, que mide diariamente desde 1987 la cantidad de hielo en el Ártico, informó en 2017 de que la masa de hielo aumentaba a una velocidad nunca registrada (4).

Las informaciones de este año del Instituto danés van en la misma línea: la masa de hielo del Ártico se sigue recuperando (5).


Junto con los daneses, el Centro de datos sobre la nieve y el hielo ártico de la Universidad de Colorado abrieron una página en internet para mostrar la evolución del hielo del Ártico (y del Antártico) en tiempo real.

El gráfico es muy interesante porque ilustra a primera vista la naturaleza oscilatoria que las masas de hielo comparten con otros fenómenos meteorólógicos y climáticos, siguiendo ciclos de signo contrario.

Oscilación de las masas de hielo del Ártico
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Que un fenómeno de la naturaleza sea oscilante no significa que sea repetitivo y en el caso del Ártico se suporponen varios ciclos diferentes, tanto de pérdida de hielo, como de adquisición.

Para que se produzca un fenómeno oscilatorio, la causa debe ser igualmente oscilatoria. Si cada día hay un poco más de CO2 en la atmósfera y cada día las temperaturas suben un poco, no tiene sentido que la masa de hielo del Ártico crezca en determinados momentos y decrezca en otros.

Que hacia 2007 se frenara la tendencia al deshielo de los años noventa, no significa que -a fecha de hoy- se hayan recuperado los niveles previos, ni tampoco que no se pueda producir un nuevo deshielo en el futuro.

Tanto en un caso (deshielo) como en el otro (congelación), los fenómenos relativos al hielo son locales, lo cual significa que en unas zonas se produce un fenómeno (deshielo) y en otros el contrario (congelación).

En el Ártico hay, pues, menos masa de hielo que en los años noventa, pero hay una mayor superficie congelada que en 2012: un millón de kilómetros cuadrados más. Las consecuencias de ello las pudieron comprobar este mismo verano un grupo de 17 seudoecologistas suecos que alquilaron un buque para filmar uno de esos documentales sobre el fin del “santuario del planeta”.

Vieron todo lo contrario. Al llegar a las Islas Svalbard, a 1.400 kilómetros del polo norte, el buque quedó atrapado por las masas de hielo, en pleno verano, y tuvieron que ser rescatados por un helicóptero (6), como muestra la fotografía.

Se quedaron sin su reportaje y su peripecia no aparecerá en ningún documental de la televisión. No veremos fundirse a los gigantescos icebergs y, por supuesto, a ellos tampoco los veremos atrapados por el hielo. Es una pena.

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Publicado por Movimiento Político de Resistencia en 11:27
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rusoski
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« Respuesta #17 : 03 Octubre 2019, 15:57:01 »

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MIÉRCOLES, 2 DE OCTUBRE DE 2019
Los números son como los detenidos: si los torturas lo suficiente acabarán diciendo lo que tú quieres oir

El 31 de octubre del año pasado la revista Nature, que es el ágora mismo de la ciencia, publicó un artículo sobre el calentamiento del océano.

El artículo estaba firmado por media docena de investigadores pertenecientes a centros de renombre internacional de los que nadie en su sano juicio puede dudar: la Universidad de Princeton, la Universidad Fudan de Shangai y el Centro de Investigaciones Oceánicas de Kiel (1).

No se trataba, pues, de una revista de segunda división, ni el artículo estaba redactado por becarios precisamente.

La tesis que sostenían los autores es tópica y conocida: ya no tenemos más tiempo; los océanos se calientan mucho más rápido de lo que se pensaba hasta ahora y el planeta es una barbacoa en la que nos vamos a asar dentro de muy poco tiempo.

No es ninguna novedad decir que el artículo era falso y la propia revista Nature pidió a los autores que lo retiraran de la circulación. Así lo hicieron y hace poco Nature acaba de publicar una retractación firmada por los farsantes (2).

Tampoco es la primera vez que desde aquí advertimos (3) contra eso que los más cretinos califican como “hechos” o “datos” tomados de la observación de la realidad: no son tales, no son hechos sino mediciones estadísticas, cuya comprensión no está al alcance de cualquiera, ni siquiera de un científico, porque requiere el conocimiento de técnicas muy especializadas.

La medición de cualquier temperatura es un proceso complejo que requiere manejar infinidad de datos, lo cual sólo se puede llevar a cabo en potentes ordenadores con determinados programas informáticos.

Por lo demás, es algo característico de la ciencia moderna. En un observatorio los astrónomos apenas miran por el telescopio; lo que “leen” son números y, como decía el demógrafo francés Alfred Sauvy, “los números son como los detenidos: si los torturas lo suficiente acabarán diciendo lo que tú quieres oir”.

Las falsificaciones también son características de la ciencia moderna, mucho más abundantes que en el arte, sobre todo si consideramos que revistas, como Nature, forman parte de ella. A las revistas científicas la ciencia les importa un bledo porque son empresas privadas que persiguen el lucro, como cualquier otra.

Si quien presume de ser el ágora de la ciencia publica artículos fraudulentos, ¿qué no ocurrirá con las revistas de segunda división que luego circulan por ahí como una plaga de langostas?

Lo que favorece la publicación de falsedades en las revistas científicas es obvio: determinados artículos se miran con lupa porque van contra la corriente, mientras que los demás, como los seudoecologistas, son capaces de colar cualquier idiotez.

Lo mismo ocurre con las Universidades. ¿Acaso ya nadie se acuerda del Plan Bolonia?, ¿y de las puertas giratorias? Cada vez es más difícil diferenciar a una universidad de una empresa capitalista. La Universidad de Barcelona ha creado una cátedra de “sostenibilidad energética” que no es lo que parece. Se trata de un tinglado oculto detrás de una maraña de fundaciones de los grandes monopolios como Repsol, Enagás, ACS, CEPSA, CLH, Endesa o Gas Natural Fenosa (4).

La catedrática es María Teresa Costa Campi, un personaje “todo en una”: doctora cum laude en economía a la vez que consejera de Red Eléctrica y diputada por el PSOE entre 2000 y 2004...

Cuando los incautos leen algo procedente de ese tipo de “cátedras” son propensos a pensar que la ciencia es eso: un puré entre la beneficencia, la seudoecología y la política económica del capital monopolista.
 
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(3) Mentiras, medias verdades y estadísticas, Para ver el contenido hay que estar registrado. Registrar o Entrar
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Publicado por Movimiento Político de Resistencia en 13:06
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rusoski
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« Respuesta #18 : 03 Octubre 2019, 16:05:19 »

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( putin sobre greta thundberg )
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Amador Urssus
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« Respuesta #19 : 07 Octubre 2019, 13:04:49 »



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  (texto del enlace anterior, el coloreado del texto es mío: en rojo quiero señalar el problema en sí; y en verde, el uso que se le está dando a la chiquilla Greta.)

  Lunes, 07 de Octubre de 2019

GRETA THUNBERG, "CAMBIO CLIMÁTICO" Y CAPITALISMO

"No hay cambio climático sino catástrofe medioambiental consecuencia del modelo de producción y consumo vigente"
Un problema de consecuencias fatales como es la catástrofe ecológica provocada por el capitalismo tiende a ser presentado - escribe Marcelo Colussi - como espectáculo audiovisual, centrando todo en la figura de una persona, y evitando así ver la magnitud global del asunto (...).

  Por MARCELO COLUSSI.-

    La “Flor de las Indias”, como las llamara Marco Polo cuando las conoció, es decir: las mil doscientas pequeñas islas e islotes de coral desperdigadas por el Océano Índico más conocidas como Islas Maldivas, con sus 400.000 habitantes (hoy día paraíso turístico … para quienes pueden pagar el viaje), están condenadas a desaparecer bajo las aguas oceánicas en un lapso no mayor de 40 años si continúa el calentamiento global de nuestro planeta -fundamentalmente debido a la sobreemisión de gases de efecto invernadero, en especial de dióxido de carbono (CO2)- y el consecuente derretimiento de casquetes polares y glaciares con el subsiguiente aumento de la masa líquida de la superficie terrestre. Lo curioso -¿tragicómico?, ¿incomprensible?- es que los habitantes de esta región geográfica no han vertido prácticamente ni un gramo de este agente contaminante.


    Este desgarrador ejemplo es claramente demostrativo de cómo funciona el desastre ecológico en curso: no hay habitante del planeta, en ningún punto, que esté al margen de las graves consecuencias de los efectos que están teniendo lugar a partir de las variaciones en el clima. La progresiva falta de agua dulce, la degradación de los suelos y la consecuente merma en su fertilidad, los químicos tóxicos que inundan el globo terráqueo, la desertificación creciente, el calentamiento global, el adelgazamiento de la capa de ozono que ha aumentado un 1,000% la incidencia del cáncer de piel en estos últimos años, el efecto invernadero negativo que nos ahoga, el derretimiento del permagel, las interminables toneladas de desechos no biodegradables que pululan por los océanos o la posibilidad de un descalabro universal a partir de la contaminación genética producto de los transgénicos son todas consecuencias de un modelo depredador que no tiene sustentabilidad en el tiempo. ¿Cuánto más podrá resistirse esta devastación inmisericorde de los recursos naturales?


   Hoy día pasó a hablarse repetidamente de cambio climático. Hay ahí una falacia, un engaño bien pergeñado -de ahí que lo pongamos provocativamente entre comillas en el título-. Presentarlo como “cambio climático” puede dar a entender que se trata de un fenómeno natural, de una modificación espontánea de factores ambientales. La realidad, sin embargo, es muy otra. No hay cambio climático sino desastre, catástrofe medioambiental consecuencia del modelo de producción y consumo vigente. Dicho de otro modo: es el capitalismo imperante, en tanto sistema dominante a escala global, el que está produciendo estas tremendas modificaciones que, como ejemplo, inundarán las Islas Maldivas, por decir lo mínimo.
 


   Pero las consecuencias van infinitamente mucho más allá de la inundación de este paraíso tropical, punto por excelencia de un turismo sofisticado. Millones y millones de personas ya se están viendo gravemente afectadas: tierras que se vuelven incultivables, ríos que se secan, aguas oceánicas que avanzan sobre los continentes, insoportables ondas de calor que matan, tormentas inusitadamente devastadoras, hambre, sed y desesperación constituyen el panorama global que ya se está teniendo. Y que, si no se cambia el curso de los acontecimientos, amenaza con tornarse mucho más grave.

 
   Todo ello no es un simple “cambio” natural; tiene causas bien precisas y claramente identificables, por tanto, corregibles. Es el modo de producción que se impuso triunfal hace 200 años, hoy día absolutamente globalizado, centrado en una descomunal producción para el mercado, haciendo que todo sea renovable, se vuelva obsoleto pronto y haya que cambiarlo, fomentándose una alocada e insostenible cultura del consumo y del derroche. Lo que sucede es que el planeta Tierra, fuente última de toda la materia prima que la industria transforma y nos lo vende a través de atractivos escaparates manipulándonos con frenéticas publicidades, tiene límites. Y estamos llegando a ese límite infranqueable.


   Ello lleva a pensar, quizá con un aire de ciencia-ficción, que los responsables últimos de todo esto, los propietarios de los grandes capitales que fijan las líneas maestras de cómo va el mundo, sabiendo de toda esta catástrofe, probablemente ya tengan su alternativa armada: una vida “perfecta” en algún punto fuera del planeta, totalmente artificial, alejados de la decadente catástrofe mundana. Insisto: sin saber si esto fuera posible, los responsables de la catástrofe -que no son exactamente los gobiernos, sino los que mandan a los gobiernos: los monstruosamente grandes mega-capitales globales- no parecen tener interés en detener el desastre en curso. Mientras haya petróleo para explotar, esta modalidad depredadora seguirá.
 

   Desde hace algún tiempo el sistema capitalista ha advertido la gravedad en juego. Algunos lo siguen negando, pero en general hay cierto reconocimiento. Lo que sucede es que el tema se banaliza, se pone el acento en la desaparición de los osos polares o los ositos panda -sin negar que ello sea sumamente importante- olvidando la dimensión de catástrofe humana presente. Y mucho de lo que se hace es llamar a la población, como responsable del asunto, a tener conductas “menos agresivas” contra el medio ambiente. De ahí que se desarrollan campañas de “conciencia ecológica”: reciclar, no usar plásticos, emplear más la bicicleta, cerrar bien los grifos, no utilizar pajillas para las bebidas, y un largo etcétera.


   Todo ello es correcto, pero no se tocan los fundamentos mismos de lo que está a la base: el sistema capitalista depredador. Lo que puede llevar a pensar que no es posible un verdadero cambio en la situación climática si no cambia el sistema. Por eso es posible -¡y necesariamente urgente!- hablar de un eco-socialismo.

  En medio de esta discusión cobró una relevancia inusitada una joven sueca de 16 años de edad: Greta Thunberg, que se ha hecho ya figura pública internacional. Con claridad expresó recientemente: “Los que nos dirigen no han entendido en absoluto la magnitud del problema. Están totalmente fuera de lugar. Piensan que los pequeños ajustes, las pequeñas acciones, las pequeñas cosas, pueden resolver el problema cuando nos enfrentamos a una gran crisis existencial”. Lo que se ha dado en llamar “el fenómeno Greta” está en auge.
 

  Sin quitarle en lo más mínimo relevancia a esta joven activista ambientalista, y sin caer en esa infamia misógina y adultocéntrica de denigrarla por su condición de autista, burlarse por su edad o ver su mensaje como algo trasnochado, cabe la pregunta: ¿por qué el sistema todo lo transforma en show?


   Un problema tremendamente complejo, grave, de consecuencias fatales si se quiere como es la CATÁSTROFE ECOLÓGICA debido al capitalismo -y no un “cambio climático”, con lo que se aguada la cuestión- tiende a ser presentado como espectáculo audiovisual, centrando todo en la figura de una persona, evitando así ver la magnitud global del asunto. Greta Thunberg, finalmente, puede ser usada como distractor.

 

   Saludamos a esta joven mujer que denuncia lo que acontece, y complementamos su mensaje con un llamado a entender que no puede haber solución real -y no meros paliativos- en los marcos de la producción y consumo capitalista.

 

   Publicado por Con Nuestra América
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Stalin alza, limpia, construye, fortifica, preserva, mira, protege, alimenta, pero también castiga. Y esto es cuanto quería deciros, camaradas: hace falta el castigo. Pablo Neruda

Las ideas son más poderosas que las armas. Nosotros no dejamos que nuestros enemigos tengan armas, ¿por qué dejaríamos que tuvieran ideas?. Iosif V. D. Stalin

¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla! Fidel Castro Ruz
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« Respuesta #20 : 08 Octubre 2019, 16:10:32 »

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MARTES, 8 DE OCTUBRE DE 2019
Recopilación de 50 años de imbecilidades seudocientíficas procedentes de Estados Unidos

En 1967 el seudocientífico Paul Ehrlich, de la Universidad de Stanford, anunció la extinción de la humanidad para antes de 1975 a causa de la contaminación, una tontería de la que se hizo eco el periódico Salt Lake Tribune el 17 de noviembre de 1967.

Ehrlich ha sido un profeta moderno que podría haber dirigido una secta mejor que una cátedra. En 1970 anunció en el New York Times “la muerte de los océanos en menos de una década”.

Por lo tanto, no hay de qué preocuparse: los océanos ya han fallecido, aunque nadie se haya dado cuenta de ello.

Dos años después repetió otra de sus ridículas profecías: “En 1989 todo el mundo desaparecerá en una nube de vapor azul”.

El hambre, en su versión malthusiana, es la otra cara de la moneda del apocalipsis. El 16 de abril de 1970 el Boston Globe anunciaba: “En 1974 América quedará sometida a racionamiento de agua y en 1980 al racionamiento de alimentos”.

Tras el malthusianismo, la histeria pasó a ser la contaminación del aire. En 1970 el seudocientífico James P. Lodge, de la NOAA, profetizó que la polución llegaría al punto de impedir que los rayos del Sol alcanzasen la Tierra, causando una nueva edad de hielo para el primer tercio de este siglo, lo que acabría con la humanidad.

Cuando las profecías mathusianas del hambre y la contaminación fallaron, empezaron a desatar la histeria del enfriamiento. El 6 de octubre de 1970 el Redlands Daily Facts titulaba: “Llega una nueva edad de hielo”. Al año siguiente repitió la misma tontería y el Washington Post se apuntó al apocalipsis: la edad de hielo llegaría en 2070.

En 1971 S. I. Rasool, de la Universidad de Columbia y de la NASA, profetizó un enfriamiento terrorífico de más de seis grados centígrados para 2020, o sea, para el año que viene. Vayan preparando Ustedes las bufandas.

En 1972 la Universidad de Brown envió un informe a la Casa Blanca para alertar de un colapso climático y socioeconómico inminente.

Al mismo tiempo, la revista Time alertaba de la llegada de una nueva edad de hielo, apoyándose en seudocientíficos como George J. Kukla.

En 1974 la NOAA pronosticaba que la nueva edad de hielo llegaría “pronto”. Pero el 29 de enero de 1974 el periódico The Guardian parecía ponerlo en duda: “¿Otra edad de hielo?” Era un pregunta retórica: naturalmente que un frío polar se está acercando a nuestros barrios.

El 18 de julio de 1976 el New York Times Book Review el 18 de julio de 1976 titulaba: “El enfriamiento” y dos años después el New York Times volvía a la carga: la tendencia al enfriamiento de los últimos 30 años no parece tener fin.

La moda de la capa de ozono

A mediados de los años 70 la histeria pasó al ozono. El profesor T. M. Donahue, de la Universidad de Michigan, compareció ante el Congreso de Estados Unidos para afirmar que no había remedio. No se podía hacer nada para prevenir la ampliación de dicha capa.

Como todo lo que procede de Estados Unidos, la tonteoría corrió como un reguero de pólvora por la prensa del mundo entero. El 24 de junio de 1974 la revista Time anunciaba que la desaparición de la capa de ozono era “un gran peligro para la vida”

El 12 de diciembre de 1974 el Kingsport News, un periódico de Tennessee lo repetía casi al pie de la letra: el agujero de ozono era un gran peligro para la vida.

Desde entonces hasta ahora las mediciones de la NASA demuestran que el agujero es un fenómeno atmosférico natural, que no ha aumentado de tamaño y, que no hay ningún peligro:

Ahora el ozono ya no vende nada; los “ecologistas” no se acuerdan de nada de aquello.

En los años ochenta llegó la moda de la lluvia ácida, que “mata la vida en los lagos” según decía el 8 de abril de 1980 un periódico como Noblesville Ledger.

Los gobiernos de Estados Unidos y Canadá se comprometieron a estudiar la incidencia de dicho fenómeno en los bosques de sus países respectivos. Tras una década de estudios y una inversión pública de 540 millones de dólares, terminaron comprobando que el alcance del problema era mucho más limitado de lo que se había afirmado. Pero para entonces los cientificos ya se había metido el dinero en el bolsillo y habían publicado sesudos artículos “científicos” que engordaron su curriculum y su prestigio profesional.

1988: llega la era del calentamiento

En 1988 comienza la era moderna de las profecías. James Hansen, un seudocientífico de la NASA, pronostica una generalización de las sequías en Estados Unidos. Desde entonces, las precipitaciones han aumentado un 30 por ciento.

Tras el fracaso, Hansen dio un paso más, alertando de un súbito aumento de las temperaturas del suelo en Estados Unidos. Por ejemplo, Washington viviría 85 días al año con más de 32 grados centígrados, frente a los 35 días al año que arrojaba el promedio histórico.

Se volvió a equivocar: hoy se registran 25 días al año con esas temperaturas.

En 1988 Hussein Shibab profetiza que las islas Maldivas terminarían sumergidas por el agua en 2020 (el año que viene). Estén Ustedes preparados (sobre todo si viven allá).

Al año siguiente Noel Brown, del Programa Medioambiental de la ONU, vaticina que lo mismo podría ocurrir en Bangladesh o Egipto a comienzos de este siglo.

El 30 de junio de 1989 la agencia Associated Press lanzó sus malos augurios: “El aumento del nivel de los mares ‘aniquilará’ a las naciones en el año 2000”.

Por su parte Hansen se apuntó a la moda: parte de Nueva York estaría bajo el agua en 2010 ó 2020 (ó 2030, o 2040, ó 2050... ¿quién sabe? Alguna vez ocurrirá).

Al Gore, vicepresidente de Estados Unidos, profetiza que la capa de hielo del Ártico se fundiría en 2018, una previsión que luego revisó para anunciar que tal evento se produciría en 2014...

20 de marzo de 2000: el periódico The Independent nos informa de que la nieve desaparecerá de nuestras vidas. La noticia no la ha inventadado el periódico sino David Viner, un seudocientífico de la Universidad de East Anglia, el oráculo de la climatología moderna.

Pero la prensa anglosajona alterna una y otra vez las tonteorías modernas mezcladas con las antiguas: “Hambre dentro de 10 años”, titulaba The Guardian el 23 de deciembre de 2002. ¿Sintieron Ustedes hambre aquel fatífdico día o ya no se acuerdan?

“Gran Bretaña tendrá una clima siberiano en 2020”, decía el mismo periódico el 21 de febrero de 2004.

El Ártico quedará libre de hielo en 2014, pronosticó la revista USA Today, el 14 de diciembre de 2009

El Ártico quedará libre de hielo en 2015, pronosticó The Guardian el 24 de julio de 2013.

El Ártico quedará libre de hielo en 2018, pronosticó la agencia Associated Press el 24 de junio de 2008.

Un científico ecologista genuino como el Príncipe Carlos de Inglaterra también tiene derecho a desatar sus paranoias: “Sólo quedan 10 años para salvar al planeta”, dijo el 8 de julio de 2009. Como el plazo ha vencido, ya no queda ningún remedio. Estamos todos muertos pero no nos hemos dado cuenta de ello.

Pero poco después llegó otro reputado ecologista, el Primer Ministro británico Gordon Brown, y contradijo a su Príncipe: quedan exactamente 50 días para salvar al mundo de la catástrofe

¿Les gustan a Ustedes las profecías “científicas”?, ¿quieren más?
Publicado por Movimiento Político de Resistencia en 13:55
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« Respuesta #21 : 13 Octubre 2019, 04:49:37 »

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Paz vs. Clima
ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN EL LUNES 07 DE OCTUBRE DE 2019 14:21ImprimirPDF


Peter König*

El lunes 23 de septiembre,en la ONU se organizó una reunión especial sobre cambio climático. Hubo manifestaciones masivas predominantemente juveniles de decenas de miles de personas en todo el mundo, muchas de ellas en Nueva York, una de ellas dirigida por Greta Thunberg, la activista climática sueca de 16 años, patrocinada principalmente por Soros y su clan para viajar por todo el mundo y alinear a los líderes mundiales para actuar sobre el cambio climático: para prevenir el cambio climático, detener el cambio climático.

Otros con el mismo objetivo, llamados “Viernes para el futuro”, se originaron en Alemania, donde los estudiantes hacen huelga todos los viernes, lo que significa literalmente no ir a la escuela para detener el cambio climático.

La movilización mundial por lo visto es enorme. El sábado, algunos grupos juveniles se reunieron con el secretario general de la ONU, António Guterres para plantearle que el cambio climático es el problema político número uno del mundo. El Sr. Guterres no contradijo, dijo que sí, que este era un problema clave y tenía que ser abordado y los líderes mundiales debían comprometerse a tomar medidas. La asamblea general de la ONU dedicará la mayor parte de su programa al cambio climático.

Espera un minuto – ¿Cambio climático problema número UNO? – ¿Y la PAZ? – ¿Nadie pensó en eso? Ni siquiera Guterres, cuyo mandato es guiar al organismo mundial hacia soluciones de conflicto que traigan la PAZ: este es el mandato en el que se fundó la ONU. No el clima, sino la PAZ.

¿Se les ha lavado el cerebro a estos niños occidentales, en su mayoría hijos de la élite, en tal medida que no se dan cuenta de que el mundo tiene otras prioridades, es decir, detener la matanza indiscriminada, las querras de nunca terminar iniciadas e instigadas por los Estados Unidos en todo el mundo?

¿No se dan cuenta de que sus hermanos y hermanas en Siria, Yemen, Palestina, Irak, Sudán, Afganistán y en muchos más lugares de conflicto y pobreza extrema están siendo asesinados a diestra y siniestra por la maquinaria asesina de Estados Unidos y la OTAN, por la hambruna, por enfermedades relacionadas con la guerra, y por los estados vasallos de EE. UU., las mismas naciones de donde ellos, los niños ricos, vienen a protestar contra el cambio climático, pero NO contra la guerra? ¿Cuándo despertarán a la realidad? Tal vez nunca, o cuando sea demasiado tarde, quizás cuando incluso ellos mismos estén siendo bombardeados por las guerras interminables impulsadas por la avaricia neoliberal.

¿Saben acaso que estas guerras y conflictos, llevadas a cabo directamente o a través de representantes de las fuerzas de la OTAN y de EE. UU., han matado a entre 20 y 25 millones de personas solo desde la Segunda Guerra Mundial y entre 12 y 15 millones desde el 11 de septiembre? – No es más importante detener esta matanza que responder por una causa que la arrogante humanidad no puede detener, simplemente porque el cambio climático ha sido parte de la naturaleza de los últimos 4 mil millones de años de existencia de la Madre Tierra.

Pero es típico de la arrogancia de la humanidad creer y especialmente hacer creer a las masas que nosotros, ellos, tenemos el poder de influir en el clima de la Madre Tierra, y quien dice la Madre Tierra, dice el Universo, porque todo está conectado, y si queremos mirar muy de cerca tenemos que mirar a nuestro sol, que tiene una enorme influencia en nuestro clima, mucho más de lo que queremos admitir; nuestro sol, la fuente de vida en la tierra junto con los recursos hídricos, eso es lo que tenemos que proteger, y trabajar por la PAZ.

Gritar y patalear por algo que está más allá de lo que puede hacer la humanidad no sólo es un desperdicio de energía, sino también una desviación del problema real: cómo detener la guerra y alcanzar la PAZ mundial. E incluso si pudiéramos influir en el clima, supongamos por un momento que pudiéramos cambiar el curso del clima, usted, Greta y los niños de los viernes, y quizás usted también, Sr. Guterres, saben que estas guerras que matan a millones de personas, son, con mucho, los mayores productores de CO2 / gases de efecto invernadero, y que esto sería señalar con el dedo directamente al complejo militar de los Estados Unidos y a la OTAN, ¡más de la mitad! – ¿Y sabe que, hasta ahora, en ninguna de las conferencias climáticas, de estos eventos internacionales llenos de glamour, donde los políticos hablan, prometen pero nunca cumplen sus promesas, que la contaminación del CO2 es causada por la guerra, nunca se ha podido abordar estos temas en estas conferencias? – Entonces, ¿de qué sirven?

¿Saben también que la media docena de conferencias climáticas enormes que cuestan una fortuna, no han producido absolutamente ningún cambio en el clima? – Primero, porque no pueden, ya que no somos los dueños de la Madre Tierra, ¡gracias a Dios! Y segundo, porque los políticos, especialmente en el mundo occidental, los que llamamos nuestros líderes, ¿están encamados con los principales contaminadores corporativos y financieros? Están coludidos con ellos las grandes industrias lucrativas; beneficios que no podrían obtener sin el uso casi indiscriminado de hidrocarburos. Nuestros políticos, “líderes” (sic) nunca se atreverían a hablar en serio sobre una legislación que evitara que contaminen nuestra atmósfera con gases de efecto invernadero. No, nunca. No en el sector privado turbocapitalista dominado por occidente.

En cada una de estas conferencias, el Armageddon se pinta en la pared, en 5 años, 10 años, en 30 años en el mejor de los casos, bueno, han pasado más de 20 años desde la primera Conferencia sobre Cambio Climático patrocinada por la ONU en Kyoto , Japón, en diciembre de 1997, y todavía estamos haciendo tictac, propagando los mismos eslóganes, aún difundiendo el mismo miedo: las temperaturas aumentarán en 3 grados, en 5 grados, pero solo se les permite aumentar en 2.5 grados C, dice NOSOTROS, los maestros del universo. ¡GUAUU! – ¿No suena un poco arrogante, cuando lo piensas?

Pero, en caso de que no lo supiera, queridos seguidores de Greta y los niños del viernes, y usted también el Sr. Guterres, la PAZ es más importante, francamente, que el cambio climático. La PAZ es y debe ser el número UNO de nuestra agenda política, de la agenda de la ONU. El clima ocurrirá con o sin nosotros; Sí, cambia, y cambiará todo el tiempo. Pero entiendan esto, los humanos, no podemos evitar que cambie. Lo que hace esta exageración climática es permitir y generar una gran cantidad de nuevos impuestos, impuestos sobre contaminadores que se recaudarán de la gente común, de usted y de mí.

Las corporaciones estarán exentas de ellos. Esto significa traspasar nuevamente billones de dólares de los pobres a los ricos, como siempre sucede cuando las finanzas corporativas dominadas por el occidente quieren extraer más capital social acumulado de la clase trabajadora a los niveles superiores. – y el clima es una excelente herramienta para ello. El Sr. Soros lo entendió una vez más. Pero usted, Sr. Guterres, ha sido elegido para liderar el mundo a través del sistema de las Naciones Unidas para alcanzar la PAZ, no para evitar que el clima cambie.

Se están recolectando billones; terminarán en los bancos, se convertirán en otro derivado más para inflar una burbuja que está predestinada a explotar algún día, y el sistema se derrumbará nuevamente. Conocemos estas burbujas, pero seguimos creando otras nuevas. ¿Alguien se atreve a preguntar o quiere saber qué se hará con estos billones reunidos? ¿Cómo se aplicarán para evitar que el clima cambie?

A nadie le importa realmente. Una vez que los judeocristianos impulsados ​​por la culpa pagamos nuestras cuotas, nuestra conciencia se calma y dormimos bien nuevamente, mientras nada cambia. No solo es el cambio climático, nada.

Puede haber mejores ideas, Sr. Guterres, si quiere hacer algo por la PAZ y por el medio ambiente, ¿por qué no una conferencia especial sobre la prohibición del plástico, la producción de plástico inútil?, plástico como en botellas de plástico, miles de millones por día y menos del 5% se recicla, el resto termina en el mar, en estómagos de peces y pájaros, en nuestros propios cuerpos en forma de microplástico. Detenga el plástico para empacar alimentos y todo tipo de consumibles, empacados en plástico, innecesariamente. ¿Por qué? Debido a que tendrías que convertir toda una industria de envases de plástico, la industria del embotellado, y tendrías que convencer a los Nestlé y Coca Colas de este mundo para que cambien su concepto, tal vez ir tan lejos como abandonar su negocio principal, vender agua en botellas. Además del uso de embotelladores de plástico, esto se ha convertido, como sabemos, en muchos países, incluso en los EE. UU., en una calamidad socioambiental.

Usted, Sr. Guterres, podría pedirle al mundo occidental que deje de desperdiciar el 30% o más de nuestra comida. Sí, desperdiciar, tirar a la basura, a pesar de que mucho mejor sería usarla, pero tirarla trae más ganancias. – También podría lanzar una moción para prohibir toda especulación con alimentos, granos, lo que haría que los alimentos sean más asequibles y se podrían prevenir muchas hambrunas. Ahorrar comida para redistribuirla a quienes la necesitan, podría, también contribuir para alcanzar la paz.

¿Qué tal este tipo de enfoque? Un enfoque hacia la paz y un medio ambiente protegido. Esto sería algo extraordinario: jóvenes para la PAZ y jóvenes para una mejor distribución de alimentos, y jóvenes para una protección seria de nuestro medio ambiente. Puede que a Soros y sus aliados no les guste, porque manifestarse contra el cambio climático, hacer una campaña publicitaria sobre el cambio climático es claramente una desviación de la atención de las guerras en curso que matan, millones y millones, en nombre de las ganancias y el dominio, y eventualmente la hegemonía sobre los recursos y las personas del mundo.

Niños, pidan a la ONU objetivos alcanzables: PAZ. No es fácil, pero es un objetivo valioso que nosotros, la humanidad con conciencia, podemos lograr.

* economista y analista geopolítico. También es especialista en recursos hídricos y medioambientales. Trabajó durante más de 30 años con el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud en todo el mundo en los ámbitos del medio ambiente y el agua.
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« Respuesta #22 : 13 Octubre 2019, 04:52:21 »

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“Sin emergencia climática”... MIT Climate Expert, 500 destacados expertos mundiales escriben una carta a la ONU
ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN EL JUEVES 10 DE OCTUBRE DE 2019 12:00ImprimirPDF


P Gosselin

Normalmente, la Asamblea General de la ONU no es lugar para que los activistas histéricos desaten su ira, agresión, amenazas y fantasías del día del juicio final.

En una carta al Secretario General Guterres, 500 científicos ahora solicitan que la ONU ponga fin a la histeria y regrese al diálogo racional.

Carta abierta al Secretario General de la ONU.

Más de 500 científicos prominentes de todo el mundo, entre ellos el distinguido científico del clima del MIT, el profesor Richard Lindzen, están instando al Secretario General de las Naciones Unidas a una discusión adicional y despolitizada sobre el tema climático, en el que las opiniones científicas alternativas También se les da una voz.

Una reunión climática de la ONU se llevará a cabo en Nueva York el 23 de septiembre. Con este fin, CLINTEL ha enviado dos cartas certificadas, una al Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, y otra a la Secretaria Ejecutiva de la CMNUCC, Patricia Espinosa Cantellano, junto con el texto de la Declaración Europea del Clima (ver más abajo).

Esto también incluye la solicitud explícita de organizar una reunión conjunta con científicos de clase mundial. La carta sigue:

Sus excelencias,

No hay emergencia climática

Una red global de más de 500 científicos y profesionales con conocimientos y experiencia en el clima y campos relacionados tienen el honor de dirigir a Sus Excelencias la Declaración climática europea adjunta, de la cual los firmantes de esta carta son los embajadores nacionales.

Los modelos de clima de circulación general sobre los que se basa actualmente la política internacional no son aptos para su propósito. Por lo tanto, es cruel e imprudente abogar por el despilfarro de billones sobre la base de los resultados de modelos tan inmaduros. Las políticas climáticas actuales, sin sentido, socavan gravemente el sistema económico, poniendo en riesgo vidas en países a los que se les niega el acceso a energía eléctrica continua y asequible.

Le instamos a seguir una política climática basada en una ciencia sólida, una economía realista y una preocupación genuina por aquellos perjudicados por intentos costosos pero innecesarios de mitigación.

Le pedimos que coloque la Declaración en la agenda de su inminente sesión de Nueva York.

También lo invitamos a organizar con nosotros una reunión constructiva de alto nivel entre científicos de clase mundial en ambos lados del debate climático a principios de 2020. La reunión dará efecto al principio sólido y antiguo, no menos de ciencia sólida que de justicia natural que ambas partes deben ser escuchadas plena y justamente. Audiatur et altera pars !

Por favor, háganos saber sus pensamientos sobre una reunión conjunta de este tipo.

No hay emergencia climática

Una red global de 500 científicos y profesionales ha preparado este mensaje urgente. La ciencia del clima debería ser menos política, mientras que las políticas climáticas deberían ser más científicas. Los científicos deben abordar abiertamente las incertidumbres y exageraciones en sus predicciones del calentamiento global, mientras que los políticos deben contar desapasionadamente los beneficios reales, así como los costos imaginados de la adaptación al calentamiento global, y los costos reales, así como los beneficios imaginarios de la mitigación.

Los factores naturales y antropogénicos causan calentamiento.

El archivo geológico revela que el clima de la Tierra ha variado mientras haya existido el planeta, con fases frías y cálidas naturales. La Pequeña Edad de Hielo terminó tan recientemente como 1850. Por lo tanto, no sorprende que ahora estemos experimentando un período de calentamiento. Solo unos pocos artículos revisados ​​por pares llegan incluso a decir que el calentamiento reciente es principalmente antropogénico.

El calentamiento es mucho más lento de lo previsto

El mundo se ha calentado a menos de la mitad de la tasa predicha originalmente, y a menos de la mitad de la tasa esperada sobre la base del forzamiento antropogénico neto y el desequilibrio radiativo. Nos dice que estamos lejos de comprender el cambio climático.

La política climática se basa en modelos inadecuados

Los modelos climáticos tienen muchas deficiencias y no son remotamente plausibles como herramientas de política. Además, lo más probable es que exageren el efecto de los gases de efecto invernadero como el CO2. Además, ignoran el hecho de que enriquecer la atmósfera con CO2 es beneficioso.

El CO2 es alimento vegetal, la base de toda la vida en la Tierra.

El CO2 no es un contaminante. Es esencial para toda la vida en la Tierra. La fotosíntesis es una bendición. Más CO2 es beneficioso para la naturaleza, ecologizando la Tierra: CO2 adicional en el aire ha promovido el crecimiento de la biomasa vegetal global. También es bueno para la agricultura, ya que aumenta el rendimiento de los cultivos en todo el mundo.

El calentamiento global no ha aumentado los desastres naturales.

No hay evidencia estadística de que el calentamiento global esté intensificando huracanes, inundaciones, sequías y otros desastres naturales similares, o haciéndolos más frecuentes. Sin embargo, las medidas de mitigación de CO 2 son tan perjudiciales como costosas. Por ejemplo, las turbinas eólicas matan pájaros y murciélagos, y las plantaciones de aceite de palma destruyen la biodiversidad de las selvas tropicales.

La política debe respetar las realidades científicas y económicas.

No hay emergencia climática. Por lo tanto, no hay causa de pánico y alarma. Nos oponemos firmemente a la política dañina y poco realista de CO2 neto cero propuesta para 2050. Si surgen mejores enfoques, tendremos tiempo suficiente para reflexionar y adaptarnos. El objetivo de la política internacional debe ser proporcionar energía confiable y asequible en todo momento y en todo el mundo.

Nuestro consejo para los líderes políticos es que la ciencia debe esforzarse por una comprensión significativamente mejor del sistema climático, mientras que la política debe centrarse en minimizar el daño climático potencial al priorizar las estrategias de adaptación basadas en tecnologías comprobadas y asequibles.

Los embajadores firmantes de ECD

Profesor GuusBerkhout, Países Bajos.

Profesor Reynald Du Berger Francés, Canadá

Terry Dunleavy, Nueva Zelanda

Viv Forbes, Australia

Profesor Jeffrey FossInglés, Canadá

MortenJødal, Noruega

RobLemeire, Bélgica

Profesor Richard Lindzen, EE. UU.

Profesor IngemarNordin, Suecia

Jim O'Brien, República de Irlanda

Profesor Alberto Prestininzi, Italia.

Profesor Asociado BenoîtRittaud, Francia

Profesor Fritz Vahrenholt, Alemania

El vizconde Monckton de Brenchley, Reino Unido
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« Respuesta #23 : 27 Octubre 2019, 20:27:05 »

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SÁBADO, 26 DE OCTUBRE DE 2019
Censura: expulsan de la universidad a una científica que contradice las noticias catastrofistas sobre los osos polares

La universidad es cada vez menos “universitas” y más inquisitorial. Hay determinadas opiniones que no caben, sobre todo cuando se sostienen criterios que contradicen la ideología dominante, como es la de los peligros que acechan a los osos polares como consecuencia del calentamiento.

A Susan Crockford, una bióloga de renombre mundial en el campo de la identificación de huesos de animales, la han expulsado de la Universidad de Victoria, en Canadá. Se le ocurrió la infeliz iniciativa de dar explicaciones incorrectas sobre los osos polares a sus alumnos.

¿Se equivocó?, ¿no tiene conocimientos suficientes? Si es así, hay que avisar a la policía canadiense, que suele recurrir a ella para realizar informes de antropología forense, porque si vuelve a cometer errores en un juzgado en lugar de un aula, alguno puede acabar con sus huesos en las mazmorras.

En 2016 le renovaron su contrato con la Universidad por un período de tres años y cuando faltaban tres meses para firmar el siguiente contrato, el Departamento de Antropología le retiró su título de profesora adjunta. Después de 15 años de docencia ha salido de la Universidad por la puerta de atrás.


La bióloga canadiense Susan Crockford
Crockford describe su expulsión como “un ahorcamiento académico sin juicio, realizado a puerta cerrada” (1). Mantiene un blog sobre los osos polares (2) y ha escrito cinco libros sobre el tema. Uno de ellos, “Hechos y mitos sobre los osos polares”, ha sido traducido a cuatro idiomas. Además, el año pasado publicó el Informe sobre el Estado del Oso Polar para la Global Warming Policy Foundation y este año ha publicado otro de seguimiento y actualización sobre el estado del oso polar.

Su error es el siguiente: según ella los osos polares, que se utilizan como símbolo del calentamiento, están muy lejos de la extinción. Lo que debería haber sostenido es lo siguiente: entre 2004 y 2010 la disminución de las masas de hielo marino está reduciendo la población de osos polares.

Crockford admite una disminución de la población de osos polares del orden del 40 por ciento en el área del Mar de Beaufort, lo que condujo a que en 2015 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) los clasificara como “especie amenazada”.

La UICN no basó su declaración en un recuento del número actual de osos polares, ni en observaciones de las que se pueda deducir su cuantía. Como es frecuente, sus cálculos se hicieron con un ordenador. La cifra más utilizada es de 25.000, que es un mínimo. Según Crockford podría haber incluso más del doble de esa cantidad. En 1986 se hablaba de que había 40.000 y desde entonces el número ha ido en aumento, según Crockford.

La investigadora canadiense considera que la causa del descenso poblacional fue la escasez de su presa preferida, la foca anillada, a su vez causada por una capa de hielo de primavera inusualmente gruesa, una tendencia recurrente cada década durante el siglo pasado.

Además, la bióloga asegura que las emisiones de CO2 y otros gases considerados “de efecto invernadero” procedentes de las actividades industriales tienen un impacto muy pequeño en el clima mundial. Según ella, en general, el calentamiento es muy beneficioso y las consecuencias más serias para el medio ambiente proceden del enfriamiento.

El nombre de la bióloga canadiense se suma a una ya amplia purga de investigadores y universitarios despedidos por propagar “equivocaciones científicas” en asuntos de ecología, como Peter Ridd, Bob Carter, Murry Salby, Bjorn Lomborg, David Legates, Nick Drapela, Pat Michaels o Mitchell Taylor.

Como a nosotros nos gusta conocer los errores, recomendamos la lectura del blog de Crockford, sus libros y sus explicaciones, como la titulada “No existe ninguna emergencia climática para los osos polares” que se puede encontrar en YouTube (3).

Ya saben: si quieren estar equivocados, no se lo pierdan.

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« Respuesta #24 : 27 Octubre 2019, 20:30:54 »

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SÁBADO, 26 DE OCTUBRE DE 2019
La pesadilla seudoecologista: los nuevos impuestos ‘verdes’ van a esquilmar los bolsillos de los contribuyentes

Uno de los objetivos que se esconden tras el “New Deal verde” es el aumento de los impuestos, que tienen por objeto, además de sanear las deudas de la hacienda pública, drenar fondos hacia la “nueva economía”, esto es, crear una ventaja competitiva para ciertas tecnologías en detrimento de otras.

Es una política de aumento de la presión tributaria sobre los sectores más débiles de la sociedad que se justifica por motivos seudoecológicos de manera que sean los propios interesados los que se pongan la soga al cuello. “Pagarás más impuestos, pero es por tu propio bien, o por una causa justa, o para que la humanidad tenga un futuro mejor”. También es posible que te declaren culpable y te condenen en consonancia: “El que contamina paga”.

Unos 40 países del mundo tienen impuestos verdes o ecológicos, según el New York Times (1). Comenzaron con los vehículos, quads y motos de agua de nueva matriculación, pero no hay manera de frenar la avalancha.

El impuesto apareció en España en 2008 y, como era de prever, no ha conseguido el objetivo aparente que perseguía, a saber, contener las emisiones de CO2, a pesar de lo cual la Unión Europea lleva tiempo presionando para que aumente la presión fiscal.

Ahora bien, como es natural, tratándose de un impuesto creado en medio de la crisis económica de 2008, hay que preguntar: ¿alguien se creyó el cuento de que un impuesto así tenía algo que ver con el carbono o sólo pretendía recaudar más dinero?

El seudoecologismo es un ataque de histeria que no ha hecho más que comenzar y, además, con Hacienda por medio haciendo caja, aumentará progresivamente. La amenaza se repite cada vez con mayor insistencia: “El FMI pide aumentar los impuestos a la luz y a la gasolina para combatir el cambio climático” (2), o bien “Catalunya gravará a 3,6 millones de vehículos por las emisiones de CO2” (3).

¿No hablaban de neoliberalismo?, ¿no hablaban de adelgazar al Estado? Aquí algo falla estrepitosamente. Si los impuestos gravan la electricidad, ¿cómo quedarán los que ya no pueden pagar la factura de sus casas?

La presión tributaria aumentará porque este tipo de impuestos indirectos son insignificantes para los ricos y para los pobres una losa insufrible. En 2017 en la reunión COP22 que se celebró en Marrakech, la Comisión sobre los Precios del Carbono lo dejó bien clarito: el precio que se paga por las emisiones de CO2 debe aumentar constantemente.

El fisco se frota las manos. Todo le parece poco. Un periódico de Chile titula: “Precio que fijó el gobierno es 8 veces menor a lo que se recomienda para alcanzar las metas del Acuerdo de París” (4). La terminología, que es de lo más sutil, está copiada del Banco Mundial. No quieren que parezca un impuesto sino el precio que debe pagar el que contamina, como si fuera un castigo por ensuciar el aire con CO2 (5).

Pero se trata de un fraude detrás de otro: los que tributan no son los gases que salen por el tubo de escape, que incluso son perniciosos para la salud, sino sólo el CO2.

También es harto evidente que el tributo castiga especialmente a los menos pudientes porque son quienes tienen los vehículos más viejos, ya que no los pueden renovar periódicamente por otros más nuevos. No es de extrañar que, al estilo de los “chalecos amarillos”, en varios países hayan surgido grupos de lucha contra este tipo de subidas de impuestos, como es el caso de Ecuador, donde se ha creado el movimiento “Fuera Impuesto Verde” (6).

Lo más repugnante de esta operación es que es la típica comedia seudoecologista porque no se sabe la cuantía de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Cada país las mide por decreto de una manera diferente y le pone un “precio” diferente.

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« Respuesta #25 : 02 Noviembre 2019, 05:11:42 »

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Querida Greta: las vacas no “generan” carbono
ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN EL MIÉRCOLES 30 DE OCTUBRE DE 2019 14:05ImprimirPDF


Adrián Simioni

Greta Thunberg ya era famosa entre los niños ricos que sienten tristeza. Pero ayer su figura se hizo global. Su intervención en la ONU, expuesta con estudiada espontaneidad (no hay siquiera un titubeo, ni una sola interjección en un discurso de exhibida emocionalidad), dará lugar para muchísimos debates.

Para algunos, Greta será una santa que tuvo que dejar de jugar en el arenero para ponerse el mundo al hombro, como ella misma dio a entender. Una redentora que a los 16 años ya encontró su guerra santa. Para otros, será una impostora. Alguien que reprocha: “Yo no debería estar aquí”, cuando en realidad lo único que le interesa es estar allí. Como cualquier política. La pulsión por el poder no tiene edad. Otros, pensarán que detrás de tanto empodera-miento adolescente hay un adoctrinamiento vergonzoso, un sistema educativo hegemonizado por una corrección política a la que no le importa el conocimiento sino las vacaciones pagas.

Cada uno sabrá. Pero hay algo que la Argentina y Brasil no deberían dejar pasar. Ambos países están siendo puestos en la línea de fuego de un ambientalismo reaccionario y simplista. Ayer, se sumó un nuevo capítulo, porque Greta y sus amigos denunciaron a estos dos países, junto a Alemania, Francia y Turquía, ante Unicef por arruinar el planeta de los niños.

Argentina y Brasil están siendo objeto de bullying por parte del buenismo climático de los países desarrollados por la emisión de metano (gas natural) en el proceso digestivo del ganado, en particular los vacunos. El metano es una molécula de carbono e hidrógeno, que sube a lo alto de la atmósfera. Allí es 19 veces más dañina que el dióxido de carbono a la hora de retener temperatura. Pero luego de unos años se degrada en carbono por un proceso natural.

Pero más allá de esa verdad, lo cierto es que todo el escándalo está montado sobre una mentira obvia y sobre una omisión grotesca.

La mentira obvia

En primer lugar, los animales herbívoros no “generan” más carbono. El carbono sólo “pasa” por de ellos. En efecto, una vaca ingiere el carbono contenido en el pasto. Luego, en su estómago, las bacterias que descomponen el pasto transforman ese carbono en metano. Ese metano es eructado y lanzado a la atmósfera, donde dentro de un tiempo se degradará en carbono.

Pero resulta que al mismo tiempo las pasturas han vuelto a crecer para alimentar a la vaca. Y en ese proceso captu-raron la misma cantidad de carbono que antes lanzó la vaca. Y así.

En todo el ciclo ganadero no se agrega, no se “inventa”, no se produce, un nuevo carbono que no haya ya estado en la vegetación o en el aire.

Esto no quiere decir que la expansión sin límite de la ganadería no pueda agregar carbono. Por ejemplo, una selva o bosques muy tupidos, con árboles enormes y con gran densidad de ejemplares puede alojar más carbono que una pradera de alfalfa. Si la selva se sustituye por pasturas, puede haber liberación de carbono adicional. Pero la ganade-ría en praderas naturales o la que se realiza en combinación con explotaciones forestales o bajo bosques naturales no agregan carbono.

La omisión grotesca

Lo curioso es que, aún si se consideran estas emisiones truchas de metano -donde sólo se cuentan los pedos que se tiran las vacas pero no los pastos que crecen en las praderas- Brasil y Argentina están lejos de ser los grandes con-taminantes que pintan Greta la Redentora y unas ONG con más chequeras que convicciones.

Según el Instituto de Recursos Mundiales, en 2013 había 56 países más contaminantes que Argentina si se conside-raba la emisión per cápita de todos los gases de efecto invernadero. Otros rankings varían pero la película es más o menos la misma.

Cada canadiense, por ejemplo, sube a la atmósfera el triple de gases que cada argentino. Cada estadounidense, más del doble. Cada ruso, el doble. Cada finlandés, un 70% más. Hasta cada chino, supuestamente pobre y por ende menos consumidor, emite más gases que cada argentino.

Pero lo peor es lo que estas campañas ocultan: los mayores contaminantes son los países que viven de extraer pe-tróleo y gas. Y esa omisión es particularmente grave. Porque ese carbono, a diferencia del metano de las vacas, sí se agrega, se suma, se acumula en la atmósfera. Hasta que los saudíes no extraen el crudo del fondo de la tierra, el carbono está allí capturado desde hace decenas de miles de años. Cuando lo sacan, y luego la gasolina es quemada en Estocolmo por el Volvo que maneja el papá de Greta, ese carbono se adiciona al aire por primera vez. Lo mismo sucede con el carbón que extrae China de las montañas. O con el gas con que Rusia calefacciona a toda Rusia, inclu-yendo la casa de las Gretas de Escandinavia.

Es más: al lado de Greta está Noruega, tan limpia y educada, pero que vive de exportar millones de barriles de petróleo sin preocuparse en absoluto por recapturar el carbono que su industria sí genera. Cada noruego emite 20% más que cada argentino (aún sin descontar lo que en Argentina se recaptura).

Sin embargo, acá estamos: hablando de los pedos de las vacas y no de la locura automotriz o de europeos que no pueden vivir si en su hogar no hacen 23 grados siempre, sea invierno o verano.

Emocional, aguerrida, Greta y su comparsa es evidentemente útil a un mundo que ha puesto en la mira a la ganade-ría de Brasil, Bolivia, Argentina, Paraguay y Uruguay.

Las mascotas y Macron

La combinación de ambientalistas reaccionarios, los veganos autoritarios y antropomorfizadores de animales están poniendo a la ganadería (no sólo a la vacuna) contra las cuerdas.

La selectividad de los ignorantes es asombrosa. Investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, han estimado que un cuarto de las emisiones de gases causadas por la agricultura está ocasionada por la industria de las masco-tas. La alimentación de ensueño de los gatos y los perros europeos genera más gases que la alimentación de los chicos de África. Y eso sin contar la parafernalia plástica de correas, collares, juguetitos, cuchas, indumentaria y envases de comida que demandan los labradores franceses y los siameses ingleses.

Ahí tienen un tema para entretenerse Greta y sus amigos. Con sus vecinos.

Sin embargo, esa selectividad es muy útil. El bullying contra Sudamérica se acentuó desde que la Unión Europea y el Mercosur firmaron la intención de ir al libre comercio. La reacción está liderada por Francia, que no quiere que sus ineficientes productores de alimentos pierdan por paliza contra los del Mercosur.

La espectacularización que hizo el francés Emmanuel Macron de los incendios en la Amazonia fue apenas una mues-tra. Esta Greta deseosa de ser Juana de Arco sirve a esa operación.

Paren de firmar cualquier cosa

Mientras, las sociedades sudamericanas deberían hacer algo. Primero, no dejarse manipular, en un desierto de ignorancia, por adolescentes aún más manipulados.

Segundo, sus gobiernos deberían dejar de firmar todas las correcciones políticas que los países ya desarrollados les pasan por delante de su nariz. Argentina y Brasil cayeron en la volteada de Greta porque firmaron y ratificaron el tratado de París (que sólo Estados Unidos no firmó), porque firmaron la convención de los derechos del niño y por-que fueron dos de los únicos 44 países que firmaron, además, un compromiso para hacer que esos tratados pudieran ser reclamados, por ejemplo por niños ante Unicef.

China, Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudita, Irán, jamás podrían ser objeto de esta campaña. Nunca firmaron ninguno de esos decálogos de palabras bonitas.
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« Respuesta #26 : 08 Noviembre 2019, 06:02:55 »

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JUEVES, 7 DE NOVIEMBRE DE 2019
Las políticas ‘verdes’ estan en la raíz de las protestas populares en Chile y en otros países

Desde el inicio de las movilizaciones de los “chalecos amarillos” en Francia el año pasado, hasta la actual batalla campal en Chile, pasando por otras protestas parecidas, el hilo conductor es el mismo, el precio de los carburantes, la mayor parte del cual son impuestos y, por lo tanto, de eso que los economistas llaman “precios políticos”.

La situación actual del mercado mundial del petróleo se caracteriza por una bajada de los precios, mientras que el precio final de la gasolina sube en las estaciones de servicio porque los impuestos han aumentado para financiar las políticas verdes, ecologistas, de transición energética, de descarbonización, o como quiera que se llamen.

Los precios mundiales del petróleo son actualmente un 25 por ciento más bajos que hace un año y un 37 por ciento más bajos que hace cinco. Pero Chile quiere ser un país modélico en materia climática y ha sustituido el suministro de energía convencional del metro de la capital por fuentes de origen eólico y solar.

La bajada del precio del petróleo le podía haber permitido al gobierno bajar también el precio de los billetes del metro de Santiago, que están entre los más elevados del mundo, pero no ha sido posible a causa de los planes de transición energética.

Chile fue el primer país de América Latina en implementar impuestos verdes, uno de los cuales grava la compra de vehículos nuevos. “Como el precio de los coches eléctricos es muy elevado, elevamos también el de los convencionales para que no haya tanta diferencia y así se venderán más”, dicen los economistas.

Otros gravan a las calderas y turbinas para sustituir las viejas, aunque funcionen perfectamente, por otras que no sólo no pagan impuestos sino que tienen bonificaciones fiscales. No son otra cosa que ejemplos típicos de obsolescencia acelerada de los equipamientos industriales.

El gobierno de Piñera quería marcarse un punto porque Chile iba a ser el país anfitrión de la conferencia climática de la ONU prevista para diciembre, es decir, el gobierno no establece sus políticas en función de las necesidades de los habitantes de Santiago sino de las paranoias que orquesta la ONU en torno al clima.

Afortunadmente los levantamientos populares van a conseguir aclararnos mucho más que los debates científicos y seudocientíficos sobre los asuntos climáticos porque la población está tan esquilmada que no puede pagar ni un céntimo más de su bolsillo, por más que le guste reducir la concentración de CO2 en la atmósfera.

En Chile no sólo han pretendido subir el precio del billete de metro sino que hay un impuesto sobre el CO2, el gas maldito. La gente empieza a estar harta del saqueo por motivos verdes (o marrones) y el hartazgo se extiende a quienes figuran como patrocinadores: la ONU, el FMI, la OCDE, el Banco Mundial...

[Post data: desde que en 2014 se implementó el impuesto sobre el CO2, en Chile no ha habido ninguna reducción de las emisiones pero el Estado recauda más dinero que antes. ¿Qué se creían?]
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« Respuesta #27 : 08 Noviembre 2019, 16:54:44 »

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VIERNES, 8 DE NOVIEMBRE DE 2019
11.000 seudocientíficos proponen reducir el número de seres humanos para frenar el cambio climático

Detrás de un seudoecologista se esconde un malthusiano que en nombre de la “ciencia” propone el fascismo como remedio a los males del planeta o, en otras palabras, el exterminio de la población mundial. Si alguien creía que la eugenesia había quedado atrás se equivoca.

Hay que tener mucho cuidado con los que se ponen la etiqueta de “científicos” y escriben en revistas del gremio, como BioScience, por poner un ejemplo de las muchos que hay. Dicha revista ha publicado una carta firmada por 11.000 científicos (*) que defienden la siguiente tonteoría: para frenar el cambio climático hay que frenar el crecimiento demográfico, reducir la población mundial, exterminar a una parte de ella, al menos.

El fascismo y el racismo se unen así a la conmemoración de la primera Conferencia Mundial por el Clima, que se celebró en Ginebra hace cuarenta años.

Los 11.000 tarados que pretenden hablar en nombre de la ciencia se suman a la corriente posmoderna de la reducción del consumo que, en una época de crisis capitalista, como la que vivimos, hace de la necesidad virtud.

Hay que aprovechar mejor las sobras que dejan los demás encima de la mesa y buscar en los contenedores de basura.

¿Tiene Usted hambre? Pues aguántese porque incluso su nutrición insignificante es buena para reducir las emisiones de CO2.

¿Le han desahuciado a Usted de su vivienda? Mejor. No se pierde Usted nada. Viviendo en la calle se reduce el consumo de luz y agua.

¿Está Usted en el paro? Alégrese. Hay que cerrar las fábricas para reducir la huella ecológica.

¿En el hospital no le han atendido? Eso es magnífico porque así Usted se morirá pronto. Una boca menos que alimentar y una pensión menos para pagar.

¿La enseñanza es cada vez más costosa? Sí, porque la cultura está sobrevalorada. No es necesario consumir tantos libros que, al ser de papel, aumentan la tala de árboles...

Ya saben que aquí también somos tan idiotas como los malthusianos, pero a nuestra manera, y les proponemos a esos 11.000 “científicos” que prediquen con el ejemplo y se abran las venas para ayudar a reducir la población mundial, las emisiones de CO2 y la imbecilidad en el mundo.

Pero, como es natural, esos 11.000 fascistas no se refieren a ellos mismos, ni tampoco a las grandes potencias imperialistas, donde ya hay una reducción de la población, seguida del envejecimiento de la misma.

Con quien hay que acabar no es con ese tipo de población que ya está en vías de extinción, sino con la del Tercer Mundo, o dicho de otra manera: somos nosotros los que debemos acabar con ellos, matarlos o esterilizarlos.

Pero como a esos 11.000 tarados les gustan los eufemismos lo llaman de otra manera más dulce: “planificación familiar”, “política antinatalista”...

Las seudociencias se han llenado así de los tópicos de la posmodernidad, no por conocidos menos peligrosos.

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 Más información:

- La UNICEF y la OMS esterilizan masiva y encubiertamente a las mujeres africanas
- Los seudoecologistas proponen el exterminio de la población del Tercer Mundo
- Una declaración de guerra contra el proletariado
- 300.000 mujeres pobres esterilizadas en Perú
- ‘Es bueno que la población del Tercer Mundo padezca hambre porque ayuda a combatir el calentamiento del planeta’
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« Respuesta #28 : 10 Noviembre 2019, 05:54:57 »

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Dice el ejército de Estados Unidos que se acerca el apocalipsis climático… buscando oportunidades para una mayor intervención militar
ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN EL JUEVES 07 DE NOVIEMBRE DE 2019 14:41ImprimirPDF


Un nuevo informe del Ejército de Estados Unidos prevé un futuro cercano sombrío como consecuencia del cambio climático, con escasez de energía y agua, flujos de refugiados, y también más oportunidades para la intervención y la toma de recursos naturales en el Ártico.

Detrás del título aburrido de "Implicaciones del cambio climático para el Ejército de los EE. UU." Se encuentra un informe de 52 páginas de un equipo de científicos que describe escenarios apocalípticos: conflictos provocados por cientos de millones de personas desplazadas por el aumento del nivel del mar; colapso de la red eléctrica y el transporte de los Estados Unidos; y la incapacidad del propio Ejército para proporcionar agua a sus tropas, por nombrar solo algunas.

Sin embargo, también prevé un papel más importante que el Ejército puede desempeñar, tanto mitigando los efectos de estos cambios dentro de los EE. UU. como interviniendo en las calamidades en el extranjero.

El informe fue encargado en mayo por el entonces Jefe de Estado Mayor del Ejército, Mark Milley, quien desde entonces ha sido ascendido a presidente de la JCS. Publicado por el Centro de Seguridad Climática del Army War College en agosto, ha atraído poca atención hasta hace poco, cuando Nafeez Ahmed informó sobre sus hallazgos.

Uno de los escenarios a corto plazo más apocalípticos presentados en el informe es el colapso de la red eléctrica de EE. UU. en los próximos 20 años, dejando al país sin refrigeración, tratamiento de agua, luces, calefacción, aire acondicionado, comunicaciones, transporte público, distribución de combustible, o casi cualquier cosa que requiera una civilización tecnológica.

 

Un esquema del informe "Implicaciones del cambio climático para el ejército de EE. UU.", Que muestra todo lo que depende de la red eléctrica de EE. UU. © US Army / captura de pantalla

No es solo la distribución, sino la generación de energía lo que está en riesgo. De los 99 reactores nucleares que operan en los EE. UU. y proporcionan casi el 20 por ciento de la energía del país, el 60 por ciento se encuentra en regiones que "probablemente sufrirán una o más amenazas climáticas", desde el aumento del nivel del mar y tormentas severas hasta la escasez de agua.

Ártico, aquí vamos

Sin embargo, no todo es pesimismo: a medida que retroceden los casquetes polares, la riqueza mineral del Ártico está en juego, si el ejército de EE. UU. puede tomar el control contra esos molestos rusos.

El ejército de los EE. UU. debe comenzar inmediatamente a expandir su capacidad para operar en el Ártico para defender intereses económicos y asociarse con aliados en toda la región.

Acusando a Moscú de "militarizar" el Ártico, el informe insta a que se gaste más dinero en capacidades militares estadounidenses en la región, para que Washington pueda tener acceso al petróleo bajo el mar helado.

¿Más intervenciones?

Los autores ven los desastres relacionados con el clima que desplazan a cientos de millones de personas en todo el mundo, poniendo a Bangladesh como un ejemplo vulnerable al aumento del nivel del mar, y los refugiados desencadenan conflictos en el subcontinente indio ya inestable y con armas nucleares.

Dichas crisis pueden requerir la intervención del Ejército de EE. UU., desde la respuesta a desastres del Cuerpo de Ingenieros del Ejército hasta las operaciones militares. Sin embargo, el informe advierte que si la escasez de agua empeora, como se prevé, el Ejército estará "precipitadamente cerca del fracaso en relación con la hidratación de la fuerza en un ambiente árido en disputa". Operaciones en lugares como Siria, Irak o Afganistán durante los últimos 27 años ya no serán posibles simplemente debido a la incapacidad de asegurar suficiente agua para las tropas.

Entre eso y la creciente conciencia de los problemas climáticos que resultan en "restricciones significativas en las actividades militares (en tiempos de paz) que producen emisiones de carbono", el cambio climático puede poner fin a las "guerras interminables", sin que el informe del Ejército se atreva a sugerir que una posibilidad.
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« Respuesta #29 : 13 Noviembre 2019, 19:27:10 »

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( porque todo tiene que ver con todo -
y pensar que en el secundario me lo enseñaban como palabra santa )

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LUNES, 11 DE NOVIEMBRE DE 2019
La miseria ideológica del malthusianismo

El malthusianismo es tan falso como cualquier otra ideología y tiene su origen en Inglaterra, de donde pasó a Estados Unidos, que la convirtió en doctrina y, por lo tanto, le otorgó un carácter dominante, una de las señas de identidad del imperialismo con el que se justifican sus crímenes.

Como doctrina dominante, las universidades adoctrinan a los estudiantes y les lavan el cerebro diciéndoles que se trata de “demografía”, es decir, el recorrido típico que hace pasar una ideología como si fuera ciencia y que los menos avisados devoran porque tiene el membrete de alguna academia gringa.

Los “progres” y posmodernos que asumen las conclusiones malthusianas sin ninguna capacidad de reacción crítica, desempeñan un papel clave para sostener el papel dominante. Ese tipo de grupos “alternativos” son la correa de transmisión del imperialismo dentro de cada país, llevando las concepciones más reaccionarias hasta sus últimos rincones y falsificando sus postulados para hacerlos digeribles en ciertos ambientes intelectualoides.

El malthusianismo reviste formas variadas que convergen en conceptos falsos, como “explosión demográfica”, que justifican la intervención imperialista sobre los pueblos del Tercer Mundo, en ocasiones con el beneplácito de la caridad y la “ayuda desinteresada” a sus habitantes.

Para demostrar que en el mundo no existe ninguna “explosión demográfica” basta recurrir a cifras que están al alcance de cualquiera que no sea un estafador impenitente y lo primero que se debe indicar es que, a efectos demográficos, hay que dividir el mundo en dos mitades: una es África y la otra el resto.

El número anual de nacimientos en todo el mundo (excluyendo África) alcanzó un máximo en 1989 y desde entonces ha disminuido en un 15 por ciento.

En consecuencia, la disminución de nacimientos se prolonga ya durante 30 años y no la ha podido compensar el aumento de los nacimientos en el Continente Negro.

Si excluimos a África, de aquí a 2023 la población mundial en edad reproductiva (de 15 a 40 años) seguirá en constante disminución. Sólo la población africana en edad reproductiva seguirá creciendo.

Con una población en declive (excluyendo a África) y con tasas de fecundidad muy negativas (excluyendo a África), es muy probable que en el mundo los nacimientos disminuyan a un ritmo acelerado, mucho más que el previsto por la ONU.

En otras palabras, si excluimos a África, la principal característica de la población mundial es la despoblación mundial.

Ahora bien, si de lo expuesto hasta ahora alguien imagina que la emigración africana es consecuencia del crecimiento demográfico en el Continente Negro, también se equivoca. Los emigrantes de origen africano representan una parte insignificante del total de movimientos poblacionales en el mundo.

Para terminar: si las proyecciones demográficas se cumplen, dentro de muy poco tiempo una parte creciente de la población mundial será africana, con una capacidad de consumo insignificante, lo cual explica que los “alternativos” justifiquen la situación con tonteorías como el decrecimiento y otras parecidas.

 Más información:

- La UNICEF y la OMS esterilizan masiva y encubiertamente a las mujeres africanas
- Los seudoecologistas proponen el exterminio de la población del Tercer Mundo
- Una declaración de guerra contra el proletariado
- 300.000 mujeres pobres esterilizadas en Perú
- ‘Es bueno que la población del Tercer Mundo padezca hambre porque ayuda a combatir el calentamiento del planeta’
- 11.000 seudocientíficos proponen reducir el número de seres humanos para frenar el cambio climático
- El Club de Roma, anatomía de un grupo de presión
- El decrecimiento es un concepto inventado por Henry Kissinger a partir de la eugenesia
- Público asume las tesis del imperialismo sobre los límites del crecimiento
- La crisis es una bendición que el cielo nos envía
- Un manifiesto para justificar que las tripas se queden vacías
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