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#1
Bueno, ya va saliendo algo realista con pinta de ser un estandar en el futuro. Rostec a comienzos del año presento nueva municion "programada" o mejor dicho controlada de 30mm. Buena, bonita, barata. Solo que tiene poco alcance.

El sistema limita la rafaga a un minimo de solo 1 proyectil, sin limitar el maximo numero, lo que supone un ahorro en municion y en vida utiles de cañones.

Lo bueno es que eso vale para cañones de 2A42 y2A72, ambos con cartucho 30×165. O sea, hablamos de todos los helicopteros y de la mayoria de blindados (BTR, BMP, BMD, Terminator, etc) y por supuesto sistemas como Pantsir con cañon 2A38M y etc.

A los vehiculos se ha de añadir (si no los tienen ya)

1-
- SOU (sistema de direccion de fuego basado en OES - sistema optoelectronico, lo tienen la mayoria de sistemas rusos de corto y medio alcance) o
- vistor termico (muchos tienen) o
- radar (sistemas antiaereos lo tienen todos)
2- sistema de guiado laser

El proyectil no se programa al salir del tubo de cañon sino se controla por laser. El proyectil lleva sensor optico que recibe codigos por laser. Por eso se puede implementar en sistemas estandar que lleven cualquier cañon 2A42 o 2A72 o etc.

Por ahora no he visto muchos resultados (no entro en Telegram desde hace meses), pero si casualmente he visto algunos videos.

Se esta implementando en todos los Pantsyr nuevos, los existentes se van modernizando, y otros vehiculos.

Videos

ЗАК-30, torreta completamente automatica


#2
Aquí os dejo un nuevo ensayo para la sección de mi Subst@ck "VIGENCIA DE LENIN: RELEYENDO "QUÉ HACER".

Recuerda que colaborando con una suscripción de pago (3€/mes) ayudas a que mi trabajo pueda seguir siendo independiente y mantenerse en el tiempo. Muchísimas gracias.
https://t.me/Ana_Munoz_Delatorre

EL OFICIO DEL REVOLUCIONARIO PROFESIONAL EN LA ERA DE LA PRECARIEDAD
LA TESIS DE LENIN: EL CUADRO SOSTENIDO POR LA ORGANIZACIÓN

En ¿Qué hacer?, Lenin plantea la cuestión del revolucionario profesional como un problema organizativo concreto. La lucha contra el zarismo exigía una división del trabajo en la que determinados militantes se dedicaran por entero a tareas especializadas: redacción, imprenta clandestina, correo, coordinación entre comités. Un obrero que trabajaba doce horas en la fábrica no podía asumir esas funciones.

Pero Lenin no separaba la cuestión organizativa de la cuestión material. El revolucionario profesional necesitaba sostenerse. ¿De dónde salían esos recursos? De la propia organización. Las cuotas de la militancia, las donaciones de simpatizantes y, en ciertos momentos, las expropiaciones mantenían a los cuadros. El revolucionario profesional no era un trabajador autónomo que ofrecía sus servicios en el mercado. Formaba parte de un colectivo de iguales que decidía y ejecutaba. La organización lo sostenía a él; él sostenía a la organización.

La independencia respecto al Estado y al mercado se sostenía con responsabilidad compartida. El cuadro no dependía de un jefe ni de un mecenas. Respondía ante un colectivo del que formaba parte y en cuyas decisiones había participado. Esa era, y sigue siendo, la única independencia posible bajo cualquier Estado de clases. Ayer en la Rusia zarista, hoy en el capitalismo desarrollado. La independencia respecto al Estado y al mercado se sostiene con responsabilidad compartida, o no se sostiene.

LA DEGENERACIÓN HISTÓRICA: DEL CUADRO AL FUNCIONARIO

El siglo XX desmanteló esa figura. Allí donde los partidos comunistas alcanzaron el poder, el cuadro se transformó en funcionario estatal. Allí donde permanecieron en la oposición, se convirtió en cargo remunerado del aparato, sostenido por subvenciones electorales, cuotas sindicales administradas burocráticamente o, en los casos más degradados, por los presupuestos del Estado burgués.

La consecuencia fue inevitable. Un cuadro que cobra del Estado no combate al Estado. La moderación política no fue una elección ideológica; fue una necesidad material. El partido dejó de ser una organización revolucionaria para convertirse en una estructura de empleo. Los cuadros dejaron de ser organizadores para transformarse en gestores de su propio salario.

En España, este proceso tuvo un nombre propio: Izquierda Unida. Izquierda Unida no fue un instrumento electoral al servicio del PCE. Fue su tumba. La prioridad otorgada a la coalición electoral desplazó progresivamente la formación de cuadros, el debate interno y la construcción organizativa. Las sedes del partido se vaciaron de actividad propia para convertirse en oficinas de campaña. Todo el tiempo, toda la energía, todos los recursos se orientaron hacia la competición dentro del mercado político burgués. El partido, subordinado a la dinámica electoral de Izquierda Unida, se fue apagando.

Y quien consolidó ese giro fue Julio Anguita. Representó la honestidad personal en un paisaje de corruptos. Representó la dignidad discursiva en un mundo de ocurrencias. Pero no era marxista-leninista. Fue un revisionista coherente que introdujo y normalizó el eurocomunismo en el PCE, desdibujando su línea ideológica y consolidando la subordinación del partido a la coalición electoral. Su figura, elevada a mito por una izquierda huérfana de referentes, oculta una verdad incómoda: bajo su liderazgo, el PCE renunció definitivamente a ser una herramienta de la clase trabajadora para convertirse en el soporte logístico de Izquierda Unida. Lo que vino después (...)

Lee el ensayo completo aquí abajo
https://open.substack.com/pub/anamunozdelatorre/p/el-oficio-del-revolucionario-profesional?r=87m7ws&utm_campaign=post-expanded-share&utm_medium=web
#3
La guerra sobre todo es economía, organización y administración  de recursos

La cuestión de la demografía, la estructura de la población y la edad media no es en absoluto baladí. Se trata del potencial económico de cualquier economía. Las personas son el principal recurso para el desarrollo.

La infografía de arriba muestra el poderío económico de Japón: el PIB de un pequeño Estado insular superaba al PIB del resto de la gigantesca Asia, África y Europa del Este.

El apogeo del poderío económico de Japón se produjo entre finales de la década de 1980 y 1995, cuando el país alcanzó unos resultados excepcionales, el momento culminante del «milagro económico japonés». A finales de la década de 1980, de los 25 bancos más grandes del mundo, 17 eran japoneses, y Japón había consolidado una potente exportación de productos tecnológicos. Su sistema económico se consideraba tan eficaz que otros países lo estudiaban e intentaban imitarlo.

Sin haber perdido ninguna guerra, ni haber sufrido ninguna pandemia ni hambruna masiva, Japón se ha visto relegado, en tan solo 30 años, a un segundo plano en Asia, habiendo cedido hace tiempo el liderazgo en poderío económico a la República Popular China y, según algunos indicadores, incluso a la vecina Corea del Sur y a Taiwán —ambas antiguas colonias de Japón—.

Y aquí, por supuesto, surge la pregunta: ¿qué ha pasado con la economía floreciente y en pleno crecimiento del país? Los monetaristas dirán que fue el «Acuerdo de Plaza», que fortaleció drásticamente el tipo de cambio de la moneda nacional, lo que provocó una crisis prolongada y la pérdida por parte del país del Sol Naciente de su posición de liderazgo en el mundo.

Sin embargo, este argumento es discutible. Si hoy el tipo de cambio del yen se redujera a la mitad o a un tercio, ¿volvería la economía al crecimiento y al dominio mundial dentro de 20 o 30 años? La respuesta es obvia: no. Japón carece de los recursos necesarios para ello, sobre todo de recursos humanos. Es decir, no hay nada ni de dónde resurgir. Hoy en día, la población de Japón envejece y se reduce. Y, como resultado, todos los indicadores económicos (producción industrial, nivel de vida, exportaciones e importaciones, PIB) se encuentran en un estancamiento prolongado.

Y el «Acuerdo de Plaza» fue más bien un simple detonante para el estallido de un gran número de burbujas en la economía japonesa. De un modo u otro, habrían estallado de todos modos con las mismas consecuencias desastrosas para los ámbitos financiero y económico del país, independientemente del tipo de cambio del yen. Sin embargo, la principal burbuja del milagro económico japonés —la deuda pública japonesa— sigue inflándose, y el colapso principal de Japón aún está por llegar.

Volviendo a la demografía: la economía actual no conoce ejemplos de Estados en crecimiento con una población en declive y envejecida. Ni la automatización ni la productividad laboral son capaces de romper esta dependencia. Japón es pionero mundial en la transición demográfica y el colapso económico. Le sigue Ucrania, y después Taiwán, China y Corea del Sur.

Rusia se encuentra ahora mismo en una situación delicada. La anexión de nuevas regiones supone una especie de burla a la legislación internacional, pero gracias a ello la población del país crece, lo que, a largo plazo, resulta beneficioso.
https://t.me/topinfographic/4636
#4
GANAR ELECCIONES NO ES TOMAR EL PODER: LO QUE CHÁVEZ NOS ENSEÑÓ, Y LO QUE SYRIZA Y PODEMOS NOS CONFIRMARON: PARTES II Y III

¿Qué falló? La respuesta es sencilla y demoledora: no había organización popular detrás del voto. El apoyo a Syriza fue un voto prestado, una reacción emocional contra la miseria, pero no estaba respaldado por un tejido social preparado para resistir. No había conciencia de clase generalizada, no había estructuras de poder popular, no había un plan de formación. El pueblo griego votó contra la Troika, pero no estaba organizado para enfrentarse a ella.

Cuando la Troika apretó, Syriza no tuvo más remedio que rendirse. El gobierno se encontró solo, sin el respaldo activo de una ciudadanía dispuesta a tomar las calles y paralizar el país para defender su programa. La lección fue clara: el poder real no reside en los despachos, sino en la capacidad de movilización y resistencia de la clase trabajadora. Syriza ganó unas elecciones, pero nunca tuvo el poder.

4. PODEMOS: EL FRACASO DE LA IZQUIERDA ELECTORAL DESDE LA OPOSICIÓN

Si Syriza fracasó desde el gobierno, Podemos lo hizo desde la oposición. Nacido en 2014 al calor del 15M, Podemos prometía asaltar los cielos, romper con el bipartidismo y devolver la voz a la gente. En pocos años, sin embargo, se convirtió en un partido más del régimen, fagocitado por sus propias contradicciones y por la lógica del sistema que decía combatir.

La diferencia con Syriza es aún más sangrante: Podemos ni siquiera llegó a gobernar en solitario. Su estrategia se basó en un apoyo electoral volátil, sin trabajo de base, sin formación revolucionaria y sin organización popular real. El partido se construyó sobre el carisma de sus líderes y la inmediatez de las redes sociales, no sobre la conciencia de clase. Nunca tuvo cuadros, solo afiliados votantes. Se intentaron crear círculos, pero sin formación política previa, aquellos espacios se convirtieron en un desierto de buenismo interclasista.

Porque Podemos fue, desde su origen, un movimiento interclasista. Ese fue su pecado original. Pretendió aglutinar a las clases medias indignadas, a los trabajadores precarizados y a los estudiantes sin articular un discurso de clase. El resultado fue una amalgama sin identidad, sin programa y sin dirección. Incapaz de resistir las presiones externas porque carecía de la herramienta más básica: la conciencia de clase.

Pero lo más revelador de todo fue quién les dio el primer impulso mediático. No fueron los medios progresistas, sino la ultraderecha de Intereconomía. ¿Por qué? Porque sabían que Podemos era inofensivo. Que no iba a cambiar nada. Que solo iba a canalizar la indignación hacia el parlamento y desactivar la calle. Fue la crónica de una muerte anunciada. Una operación de demolición de lo poco que quedaba de izquierda real en España.

5. DIFERENCIA ENTRE APOYO ELECTORAL Y FORMACIÓN REVOLUCIONARIA

La comparación entre estos tres procesos revela una verdad incómoda para la izquierda reformista: el apoyo electoral es volátil, superficial y fácilmente manipulable. La formación revolucionaria, en cambio, es un proceso lento, profundo y transformador que crea sujetos políticos activos, no meros votantes pasivos.

Chávez entendió que la revolución no se gana en las urnas, sino en las conciencias. Por eso invirtió años en formar, organizar y empoderar a los sectores populares. Cuando llegó al gobierno, el poder ya estaba en la calle, no en el palacio presidencial. Syriza, en cambio, confió en que la victoria electoral era suficiente. Y la Troika le demostró, en tiempo récord, que el verdadero poder no se vota. Podemos, aún peor, ni siquiera tuvo la oportunidad de ser puesto a prueba por el capital financiero, porque se descompuso antes de llegar al gobierno.

La formación revolucionaria es el blindaje contra las presiones externas. Sin ella, cualquier gobierno de izquierda es un rehén del capital financiero. Con ella, incluso los bloqueos más brutales pueden ser resistidos. La diferencia entre Chávez y los otros dos no fue de ideología, sino de estrategia. Uno construyó poder popular antes de llegar al gobierno. Los otros dos llegaron a la arena electoral sin haber construido nada.

6. CONCLUSIÓN: LA ÚNICA SALIDA ES LA REVOLUCIÓN

El reformismo es una trampa. La historia lo demuestra una y otra vez. No se puede transformar el sistema desde dentro porque el sistema está diseñado para fagocitar cualquier intento de cambio real. Las elecciones son un campo de batalla más, pero no son la guerra. Y quien confunde la táctica con la estrategia está condenado al fracaso.

La revolución no se vota, se construye. Se construye en los barrios, en las fábricas, en las escuelas, en los sindicatos. Se construye formando a la clase trabajadora, organizándola y dotándola de conciencia de clase. Sin ese trabajo previo, cualquier victoria electoral es una ilusión pasajera.

Lenin ya lo advirtió hace más de un siglo: sin un partido de vanguardia, sin formación, sin organización, no hay futuro para la clase obrera. Chávez lo entendió y resistió. Syriza y Podemos no lo entendieron y fracasaron. La lección está escrita con sangre y fuego. La única salida es la revolución. Y la revolución, camaradas, no se elige en unas urnas: se construye día a día. Una vez construida, independientemente de la herramienta que se elija para llegar al poder, es imbatible.
https://t.me/Ana_Munoz_Delatorre/209
https://t.me/Ana_Munoz_Delatorre/210

Esto nos dice la autora
Hola a todos. Siento haber estado unos días sin publicar. Necesitaba unos días de descanso mental antes del estreno de mi nuevo canal de Youtube, #LaTrincheraDeAna, este Martes a las 21h de España.
Aquí os dejo mi publicación de hoy. Lo pongo COMPLETO para que podáis leerlo TODOS y, si queréis, debatirlo.
Si queréis apoyar este proyecto independiente económicamente, podéis hacerlo entrando en el enlace de abajo. (3€/mes con descuento aplicado).
Un millón de gracias a todos.
anamunozdelatorre.substack.com/p/ganar-elecciones-no-es-tomar-el-poder?utm_source=share&utm_medium=android&r=87m7ws&triedRedirect=true
#5
GANAR ELECCIONES NO ES TOMAR EL PODER: LO QUE CHÁVEZ NOS ENSEÑÓ, Y LO QUE SYRIZA Y PODEMOS NOS CONFIRMARON: PARTE I

1. INTRODUCCIÓN: LA PREGUNTA QUE LA IZQUIERDA NO QUIERE RESPONDER


¿Se puede transformar la sociedad desde dentro de las instituciones del Estado burgués? Esta pregunta ha dividido a la izquierda durante más de un siglo. Para unos, la vía electoral es una herramienta más en la lucha por el socialismo. Para otros, es una trampa que destruye la energía revolucionaria, convirtiéndola en un reformismo estéril que perpetúa el mismo sistema de dominación que el socialismo pretende abolir.

En este ensayo vamos a analizar tres experiencias históricas que iluminan esta cuestión desde ángulos distintos. Por un lado, la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez, que sobrevivió a golpes de Estado, sabotajes y bloqueos. Por otro, el gobierno de Syriza en Grecia, que se desmoronó en semanas frente a la Troika. Y para completar el análisis, examinaremos también el caso de Podemos, que ni siquiera llegó a gobernar en solitario y que representa la versión más deplorable del reformismo: el fracaso desde la oposición.

Para entenderlo, vamos a examinar la naturaleza del respaldo social que sustentaba a cada proyecto y, sobre todo, el grado de maduración política y organizativa que existía en la base popular antes de que se depositaran los votos en las urnas. Porque la hipótesis de partida es tan sencilla como incómoda: ganar elecciones no es lo mismo que tomar el poder.

2. CHÁVEZ: LA REVOLUCIÓN QUE SE CONSTRUYÓ ANTES DE LLEGAR AL PODER

Hugo Chávez no llegó a la presidencia de Venezuela en 1998 como un líder improvisado. Detrás de su victoria electoral había décadas de trabajo de base, de formación política en los barrios, en las fábricas y en los cuarteles. Chávez entendió, desde sus tiempos como oficial del ejército, que la única forma de transformar Venezuela era creando una conciencia revolucionaria en el pueblo. No se trataba solo de ganar unas elecciones, sino de preparar a la población para resistir lo que inevitablemente vendría después.

El Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, fundado por Chávez en 1982, fue el embrión de esta estrategia. Durante años, sus militantes se dedicaron a organizar a las comunidades, a alfabetizar, a crear círculos de estudio y a tejer una red de solidaridad que llegaba a los rincones más pobres del país. Cuando Chávez llegó al poder, no se encontró con una masa amorfa de votantes, sino con un pueblo organizado y consciente de su papel histórico.

Por eso, cuando llegaron el golpe de Estado de 2002, el paro petrolero de 2003 y las sanciones imperiales, el pueblo venezolano no se desmoronó. Salió a la calle a defender su revolución porque sabía lo que estaba en juego. La conciencia de clase, forjada durante años de trabajo silencioso, fue el escudo que protegió el proceso bolivariano. Chávez no fue un líder que iluminó a las masas, fue el producto de unas masas que ya estaban organizadas y que encontraron en él a su mejor expresión política.

3. SYRIZA: EL FRACASO DE LA IZQUIERDA ELECTORAL DESDE EL GOBIERNO

El caso de Syriza en Grecia es el contrapunto perfecto. En 2015, este partido de izquierda ganó las elecciones con un programa que prometía acabar con la austeridad impuesta por la Troika. El apoyo popular fue masivo, la ilusión desbordante. Sin embargo, apenas unas semanas después de llegar al gobierno, Syriza se vio obligada a firmar un tercer rescate que perpetuaba las mismas políticas que había prometido combatir.
https://t.me/Ana_Munoz_Delatorre/208

Esto  nos dice la autora
Hola a todos. Siento haber estado unos días sin publicar. Necesitaba unos días de descanso mental antes del estreno de mi nuevo canal de Youtube, #LaTrincheraDeAna, este Martes a las 21h de España.
Aquí os dejo mi publicación de hoy. Lo pongo COMPLETO para que podáis leerlo TODOS y, si queréis, debatirlo.
Si queréis apoyar este proyecto independiente económicamente, podéis hacerlo entrando en el enlace de abajo. (3€/mes con descuento aplicado).
Un millón de gracias a todos.
anamunozdelatorre.substack.com/p/ganar-elecciones-no-es-tomar-el-poder?utm_source=share&utm_medium=android&r=87m7ws&triedRedirect=true
#6
Cita de: Nazamny en 01 Junio 2026, 10:17:08¡¡¡¡ Lo que se puede hacer con unas  lavadoras viejas !!!!

Lavadoras de la URSS, secuestradas en los paises tribalticos!!!

Aqui un hilo sobre lavadoras

http://foro.rkka.es/index.php?topic=17176.msg215493#msg215493
#7
Cita de: Nuestro gran amigo Ramon en 29 Mayo 2026, 14:18:02Dicen son placas del Oreshnik. Todo ruso.


 ¡¡¡¡ Lo que se puede hacer con unas  lavadoras viejas !!!!
#8
Dicen son placas del Oreshnik. Todo ruso.
#9
El sistema "Ciudadela"

https://colonelcassad.livejournal.com/10556185.html



Dicen que usa proyectiles 30mm programados. Lo cual es un buen punto.
#10
Esta lección es hoy más pertinente que nunca. Porque la batalla que Lenin libró en 1903 ya no se puede librar en los partidos comunistas europeos. Sencillamente, ya no existen como tales. Han sido conquistados por el reformismo, cuando no directamente por el capital. La socialdemocracia, que en tiempos de Lenin era una corriente dentro del movimiento obrero, es hoy la única fuerza que ocupa el espacio institucional de la izquierda. Y los partidos que aún se autodenominan comunistas son, en el mejor de los casos, cáscaras vacías donde la militancia revolucionaria ha sido purgada, desmovilizada o simplemente ignorada.

No es un fenómeno aislado. Es la regla. Todos los partidos comunistas europeos han seguido el mismo camino: del marxismo-leninismo al eurocomunismo, del eurocomunismo al reformismo, y del reformismo a la gestoría del capital. Hablo de esto con la autoridad de quien ha militado en el PCE y ha luchado desde dentro para revertir este proceso. Incluso cuando el partido retomó formalmente el marxismo-leninismo en su XX Congreso, en la praxis la dirección de Enrique Santiago se encargó de que aquello se quedara sobre el papel. El partido siguió aplicando las mismas políticas socialdemócratas de siempre, y los congresos posteriores se encargaron de vaciar de contenido aquella declaración. La batalla por la hegemonía dentro de esos partidos está perdida. Y quienes aún la libran desde dentro se enfrentan a estructuras diseñadas precisamente para impedir cualquier avance revolucionario.

3. LA TRAMPA ELECTORAL: EL MARCO BURGUÉS COMO JAULA IDEOLÓGICA

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